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lunes, marzo 30, 2009

SHACKLETON







........................EL PABELLÓN DEL ENDURANCE




Un personaje ha pasado a la historia a través de las exploraciones polares como el jefe expedicionario más capaz de todos los tiempos. Si atendemos a la categoría de sus contemporáneos: Amundsen, Scott y Nansen, la figura legendaria de Ernest Shackleton se agiganta de una manera épica. Imaginemos a Whimper, Bonatti y Messner coincidiendo en el tiempo y a un cuarto alpinista que les sacara medio cuerpo de ventaja.



De él, sentenció el geólogo Raymond Priestley que tuvo la suerte impagable de conocerlos a todos:
“Como jefe de una expedición científica yo elegiría a Scott, para un raid más rápido y eficaz a Amundsen; pero en medio de la adversidad, cuando no ves salida, reza para que te envíen a Shackleton.”
Ernest Henry Shackleton nació en Irlanda en 1874, de ascendencia Inglesa, desde temprana edad prendió en su espíritu la pasión por el Océano. Muy joven, con apenas 24 años estaba en condiciones de mandar cualquier navío de la época.
En la Expedición Nacional Antártica de 1901, comandada por Scott, partió como oficial a bordo del buque Discovery. El invierno de 1902 acampan en la punta Hut de la isla de Ross.

El Discovery. Actualmente anclado en el puerto escocés de Dundee

A principios del verano Austral, en noviembre, parten hacia el polo sur Scott, Wilson y Shackleton. En esta ocasión, utilizan perros para el avance a pesar de la oposición de Scott a estas prácticas; recordemos que a medida que los pobres animales se deterioraban, eran empleados como alimento por parte de los expedicionarios.


...................................Robert Falcon Scott


Aproximadamente un mes después en la latitud 82º 17´ a unos 1200Km del objetivo, Scott decide regresar a la base, atormentados por el hambre y el mal estado del propio Shackleton, enfermo de escorbuto. Ante el agravamiento del estado de salud del oficial y a pesar de sus deseos, es repatriado a bordo del buque de apoyo Morning. El comandante Scott permaneció invernando un año más en la bahía McMurdo, con el Discovery atrapado entre los hielos. Consigue liberarlo a base de explosivos, regresando a Inglaterra dónde es recibido como un héroe.
Años después, en la empresa de 1912, que acabó a su regreso del polo Sur con la muerte de Scott, Wilson, Bowers, Oates y Evans a unas pocas millas de un depósito de víveres, se achacó parte del trágico desenlace a la decisión por parte de Scott de utilizar poneys y trineos a motor que fallaron estrepitosamente. En mi opinión, tanta o más influencia hubo de tener el terrible varapalo a la moral de estos hombres al perder la carrera con "El Lobo"Amundsen.


En el fondo subyace una cuestión: Amundsen era un profesional de los hielos y al igual que el gran Nansen podían ambos pasar por inuits. Scott, a pesar de su fortaleza y valentía era un amateur en esos territorios.


El 14 de diciembre de 1911, la enseña Noruega se izó en el Polo. El equipo nórdico compuesto por cuatro hombres y 52 perros aparejados a cuatro trineos, siguiendo la ruta Shackleton de 1908, había cruzado la peligrosa Barrera de Ross (Actualmente en serio peligro debido al calentamiento...) para alcanzar los contrafuertes de la cordillera Transantártica adornada con multiples y maravillosos glaciares. En un alarde de pericia superaron el Glaciar Heiberg, cruzaron la cadena montañosa y plantaron sus reales en la meseta Antártica. A partir de ahí, volaron literalmente por los hielos practicando una navegación que rayó la perfección, alcanzando en apenas dos meses, el punto más austral de la Tierra. ¡Inconmensurable!

De izquierda a derecha: Laurence Oates, H.R. Bowers, Robert Scott, Edward Wilson Y Edgar Evans.

Siempre me ha impresionado esta fotografía. No es cansancio lo que refleja, sino el profundo abatimiento de estos hombres tras hollar el Polo Sur y encontrar hincada en el eje del globo la bandera Noruega de Amundsen.

Corre el año 1907 cuando de nuevo Shackleton esta vez al mando de su propia empresa parte de nuevo al confín del globo:

“Fue un simple sueño. Parecía revelarme que algún día yo iría a la región del hielo y de la nieve y continuaría sin descanso hasta que llegase a alguno de los polos de la Tierra, al final del eje sobre el cual gira esta gran esfera”

La expedición que a bordo del Nimrod partió hacia tierras australes estaba compuesta por quince hombres de los cuales tres: David, Mawson y Priestley eran geólogos. Tenía como objetivo alcanzar los polos geográfico y magnético. Estaba amparada por el patrocinio de la Real Sociedad Geográfica y la financiación del industrial Beardmore.
Finalizando 1908 alcanzan la bahía de las Ballenas, una peligrosa capa de hielo salpicada por múltiples icebergs les impide desembarcar. Ponen rumbo a la bahía de McMurdo estableciéndose en cabo Royds. Una cabaña transportada a piezas desde la metrópoli es terminada de montar a finales de febrero así como la descarga de víveres y material.

De nuevo y por extraño que parezca para el depurado estilo expedicionario británico Shackleton se hace acompañar de poneys en vez de perros en base a un cálculo que el mismo describe:

“Un poney arrastra 800 kilos y come cinco Kg de alimento diario.Un perro arrastra 50 Kg y precisa de 750 g de alimento por jornada.”

Inexplicablemente se olvidan los ingleses que los poneys se hunden en la nieve blanda y sufren muchísimo con las extremas temperaturas polares. Al transpirar por todo el cuerpo el sudor se condensa y se cubren de hielo; mientras que los perros, por el contrario, regulan su temperatura a través de la lengua, son mucho más duros en las condiciones del polo. Quizás podamos inferir una explicación a estos hechos de los propios diarios de Scott durante el intento de 1901:

“En conjunto, nuestros esquís han sido de muy poca ayuda, a los perros que están resultando un estorbo, tuvimos que atarlos a los trineos….Sacamos a los animales de las tiraderas y arrastramos los trineos nosotros mismos durante siete horas recorriendo 10 Km con los perros caminando regularmente al lado de los trineos”

Terrible y absurda la imagen que se nos ofrece, tres hombres haciendo poco más de un Km a la hora, con los esquís en los trineos y acompañados por una jauría de perros. No se habían preocupado de aprender a esquiar y mucho menos de guiar correctamente a los perros. Esto crearía una animadversión hacia estos animales, en especial en la figura de Scott, que a la postre le resultaría fatal.

Pero, volvamos a la acción en 1908. A partir del mes de febrero y una vez instalados, los expedicionarios se aclimatan realizando diversos experimentos científicos, también efectúan la primera ascensión al volcán Erebus de 3794 m de altura.

................................El VOLCÁN EREBUS


En el mes de Septiembre de 1908 David, Mawson y MacKay parten hacía el polo sur magnético sin ningún tipo de experiencia polar (Salvo la obtenida durante la aclimatación) y sin tracción animal, el 15 de Enero de 1909 tras numerosas vicisitudes, varias veces se cayeron en las grietas, consiguen situarse a 15´ del polo magnético. Preparan un depósito con el material pesado en ese punto y logran concluir su objetivo. Desandan las 24 millas hasta el acopio y en un alarde de resistencia y valor regresan al Nimrod, habían recorrido 1260 millas sin poneys ni perros en el lugar más inhóspito de la tierra.
Por su parte Shackleton, Adams, Marshall y Wild parten a su vez de Cape Royds el 29 de Octubre de 1908. Desde un principio se hace patente el sufrimiento de los poneys que van siendo sacrificados de manera inmisericorde. Grietas y una escasa visibilidad hacen durísimo el avance. El 26 de noviembre sobrepasan el punto alcanzado por Scott en 1902 y recorren el que bautizaran como Glaciar Beardmore (en honor al patrocinador) a lo largo de un tendido ascenso que durante 200 Km les acerca a la meseta antártica. El 11 de Diciembre su posición se sitúa apenas a 200 millas del Polo Sur. Quince días más tarde alcanzan al fin la meseta bajo unas condiciones extremas que se agudizan el día 30. Una violentísima ventisca les frena en seco. Débiles, enfermos y con las congelaciones acechando sus extremidades el 4 de Enero Shackleton redacta:

“El final está cerca, solo podemos avanzar tres jornadas más como máximo, nos estamos debilitando rápidamente”

Avanzan contra el temporal tres días más, el día 7, a cien millas del Polo, se detienen. A la mañana siguiente, no pueden abandonar la tienda.
Dos días después, equipados con la Unión Jack, la cámara y una brújula se alejan del vivac en dirección al eje de la tierra. A las nueve de la mañana del día nueve de Enero de 1909, un cilindro hermético conteniendo unos sellos sitúa en 88º 23´ de latitud sur el punto más austral alcanzado por el hombre a 97 millas del polo sur geográfico.

“He pensado que preferirías un burro vivo a un león muerto” Escribe Shackleton a su mujer”
El 1 de Marzo estaban de vuelta en el Nimrod tras un periplo de 1700 millas y abriendo las puertas del Polo a Amundsen y a Scott.

Amundsen, "El Dandy"



Amundsen "El Lobo"

Pero, si hay una expedición legendaria es la del Endurance entre 1914 y 1916, en plena Primera Guerra Mundial; los hombres que la vivieron, mantuvieron sus propias batallas contra los elementos a las ordenes del jefe de expedición más brillante de todos los tiempos.
Tras la genial incursión de Amundsen que en 1911 firmaba un raid excepcional al Polo ganándole la carrera a Scott, quedaba como gran objetivo la travesía antártica.
Planea Shackleton una ruta que consistiría en atravesar el helado continente partiendo de el mar de Weddell , pasando por el Polo Geográfico y tras avanzar por el casquete unas 1800 millas, terminar el recorrido en el mar de Ross.
La planificación contaba con dos buques: EL Aurora que a las ordenes de Mawson debía dirigirse al mar de Ross y el propio Endurance que pondría rumbo al mar de Weddell, estimaba el comandante que la travesía debía durar 120 días.

Al comenzar la guerra mundial, los buques son puestos a disposición del almirantazgo, pero es el propio Lord del mismo, Winston Churchill, quien anima a Shackleton a partir con la expedición. Levan anclas del puerto Plymouth, el 8 de Agosto de 1914 con rumbo a las costas de Georgia del Sur. En la isla de S. Pedro, donde se encontraba una factoría ballenera, se detienen durante un mes.Un invierno extremo, había desplazado la banquisa muy al norte, haciendo imposible la navegación. Adquieren ropas y carbón y los científicos de la expedición recorren las colinas cercanas recogiendo espécimenes. Fue un mes agradable durante el cual los 28 hombres se fueron conociendo.




El 5 de diciembre de 1914 el navío partió al alba con rumbo sur, cuarta al sudeste. Al día siguiente avistaron numerosos icebergs y pocas horas después se encontraron con los bordes de una placa de hielo. En ese mar, el hielo no se dispersa, se agita hacia el oeste hasta topar con la península antártica. Durante las siguientes seis semanas de navegación el Endurance fuerza un pasaje hacia el sur intentando bordear el pack por el este, hacia la Bahía Vahsel. La táctica no da el resultado apetecido y el buque se adentra en la placa. El 31 de diciembre de 1914 con la tripulación cantando villancicos cruzan el círculo polar antártico. Diez días después, avistan desde los 72º de latitud sur la isla de Coast, apenas a una semana de la Bahía Vehsel. El día 12 rebasan el punto más al sur alcanzado por William Bruce en 1903 a bordo del Scotia, navegan a vapor dos jornadas más hasta que el hielo frena la singladura, un hermoso día, que el extraordinario fotógrafo Hurley plasma en una de sus memorables placas.




Por la tarde un fuerte viento abre un canal, es utilizado a partir de las 12 de la noche para continuar la navegación.



Se desata una tempestad que amaina el día 18. Esa jornada la excelente nave realiza una carrera de 38 Km por mar abierto, situando su posición a 130 km de la añorada base. Todo será en vano, el 20 de enero los hielos atrapan a su presa, a la que ya no soltaran. Aún intenta la nave zafarse del abrazo helado, con todo el trapo al viento y avante toda, el 24 fuerzan el paso por un canal intentando ganar mar abierto pero será vana empresa a pesar de los esfuerzos denodados de la tripulación que con palancas y barras de hierro intentan abrir paso a la proa del Endurance.


EL 27 de Enero dan al barco atrapado por la estación cuando el mercurio baja hasta los 15º bajo cero y suelda los témpanos. De las 160 T de carbón que llenaban las bodegas al partir de la factoría de S. Pedro restan apenas 75. Comenzó entonces una deriva con todo el pack, hacia el sudeste ,el día 22 de febrero tocó la nave el paralelo 77 , no lo rebasaría. Dos jornadas más tarde Shackleton convertía oficialmente al Endurance en un puesto de invierno, se disponían él y la tripulación a contemplar impotentes como la deriva les alejaba, a caballo del hielo, de la anhelada tierra firme.

Y surgió el explorador polar, lejos de amilanarse o deprimirse, asumiendo la situación, tomo la actitud de más clase de la que tenemos constancia en la historia de las exploraciones. Shackleton decidió mantener con vida a todos sus hombres y a fe que lo iba a conseguir.
El jefe de expedición había sufrido en sus propias carnes la tensión psicológica que el ser humano experimenta en esas latitudes. Las bajas temperaturas y un silencio solo roto por el crujir del maderamen del buque sometido a las inmensas presiones de la placa y el rugir de los terribles vientos bajo los 70 ululantes. Para proteger a sus hombres de esa solapada destrucción del espíritu estableció una disciplinada rutina invernal y ordeno acomodar el barco para mayor bienestar de los hombres, había nacido el Ritz.
Para darnos cuenta de hasta que punto actuó con inteligencia Shackleton, baste la siguiente muestra: Organizó los turnos de guardia ,de tal manera, que permitíera a los hombres dormir 8 o más horas de un tirón. Hussey, meteorólogo y un maestro del banjo daba conciertos al atardecer, él mismo, organizó un coro entre la tripulación. Había una velada semanal con gramófono los domingos por la noche. Al vigía al que le tocaba la guardia nocturna empezaron a unírsele sus propios compañeros para compartir unas tazas de cacao y sardinas en tostada. Se llamaron los "Fantasmas".










El 1 de Mayo desapareció el disco solar, no volvería en 4 meses. Bajaron a los perros y en extraños y maravillosos días los entrenaron en raids fantasmagóricos a la luz de la luna.
Fue sobre todo justo, no daba ordenes, razonaba con los hombres y cuidó especialmente a los marineros. "Si algo falta, no falta a los marineros" escribió Wosley en su diario.


Jonh Vicent, un gigante pescador de arrastre, era un camorrista. Enterado el Jefe de los conflictos que estaba causando, lo llamó a capítulo. Nadie sabe lo que ocurrió, salió de la cabina blanco y sin galones, no volvió a dar un problema.
En junio comenzó la parte más oscura del año. Las temperaturas cayeron hasta los treinta grados bajo cero.
Todos los intentos por sacar al barco de las garras del hielo fracasaron, el 27 de Octubre de 1915 tras una numantina resistencia a lo largo de 281 días escribe el comandante en su diario:

"En la posición 69º 5´ de latitud sur, 50 º 30´longitud oeste, una temperatura de 20º bajo 0, sopla una delicada brisa del sur bajo un claro cielo. Después de largos meses de ansiedad y tensión, después de momentos en que la esperanza afloraba y momentos en los que el futuro se presentaba negro, nos vemos obligados a abandonar el barco, destrozado y sin posibilidad de reparación. Estamos vivos y bien, y tenemos víveres y equipamiento para alcanzar nuestro objetivo. Nuestro objetivo es alcanzar tierra con todos los miembros de la tripulación. Es duro escribir lo que siento.
Ahora crujiendo y temblando, su madera se rompe, sus heridas se abren y va abandonando lentamente la vida en el comienzo mismo de su carrera"




Fue el último en partir, izó la bandera azul, los hombres lanzaron tres hurras, la lámpara de emergencia interrumpió su circuito como si el Endurance les diera un triste, vacilante y definitivo adiós.


La tierra más próxima tras la deriva de nueve meses se encontraba a 585 km, se dirigieron en principio hacia la isla Robertson unos 300 km al noroeste. Sortearon los 18 sacos de piel de los que disponían, se repartió medio kg de tabaco a cada hombre. Deberían cargar las provisiones indispensables y arrastrar dos botes salvavidas, que cargados y montados sobre trineos pesaban una T cada uno. Para dar ejemplo el comandante abandonó en el hielo su reloj de oro y un puñado de monedas del mismo metal, de la biblia arrancó y se llevó el salmo 23. "...Aunque pase por un valle tenebroso, ningún mal temeré..." El montón creció como por ensalmo, sextantes, cronómetros, trajes de gala, lo estrictamente no necesario fue abandonado.
Se pusieron en marcha, tras avanzar menos de tres km en dos días, se toma la decisión de parar el avance y esperar acampados la rotura del hielo derivando sobre la placa, se cifraban sus esperanzas en que la misma, transportada por la corriente, les dejara al alcance de la isla de Paulet. Fue el Campamento Océano. Todo discurrió bien las semanas siguientes pero el 18 de diciembre, el viento cambió y comenzó a impulsarlos por dónde habían venido. Intentaron de nuevo ponerse en marcha, en vano, el 14 de Enero, entre las lágrimas de algunos hombres, sacrificaron a 27 perros, su carne pasaría a engrosar la dieta de los expedicionarios. Fue el Campamento Paciencia.

"Wild disparó a mi perro. Dios te salve viejo Shakespeare, intrépido y fiel amigo, siempre te recordaré" Anotó Hurley en su diario.

Al fin el 21 de Enero una fuerte tormenta les dejó a algo más de 200 km de Cerro Nevado. Sorprendentemente, los caprichos del hielo les acercan los restos del Campamento Océano del que recuperan un tercer bote. El 30 de marzo sacrifican los últimos perros y se comen a los más jóvenes. El ocho de abril la banquisa se quiebra y botan las lanchas. Tras quince meses atrapados , el James Caird, el Dudly Docker y el Stancomb Wills se hacen a la mar, tras diversas vicisitudes en las que varias veces están a punto de naufragar aplastados, el 15 de Abril tocan tierra en la Isla Elefante.

El 20 de Abril Shackleton decide partir con el bote ballenero James Caird, de seis metros, hasta San Pedro a 1300 Km. McNish se afanó de inmediato en preparar el bote para la travesía. De nuevo la inteligencia del Jefe se hace notar al escoger a la tripulación del lanchón, Worsley navegante, McNish marinero y carpintero, Marston y Hurley que durante el viaje en los botes habían dado muestras de su valía, así como Crean, duro y perseverante hasta el final, Vicent y McCarthy. Cargaron alimentos para un mes, si en ese tiempo no lo lograban daban por hecho el naufragio. Parten el 24 de abril.


De como estos hombres, durante los siguientes 16 días, en el mar más agitado de la Tierra enfrentándose a olas solitarias, esas fantasmales paredes de agua salidas de la nada, pudieron trazar un rumbo directo a cabo Demidov rodeados por cientos de Km cuadrados de vacío oceánico, no hay explicación racional.



Valor, audacia, inteligencia, suerte... No, no existe definición en el diccionario para la gesta de la tripulación del James Caird. ¿De qué pasta estaban hechos estos hombres? ¿Qué fuerza animaba su espíritu? Sólo nos queda, asombrados, admirarnos de su voluntad inquebrantable. Aun un huracán que varió el rumbo del bote en el último instante, pudo haberles arrastrado a los rompientes de la isla. Crean, el rocoso Worsley y el propio Jefe, todavía hubieron de recorrer por tierra virgen (Hielo y nieve, en honor a la verdad) durante 36 horas, la distancia que les separaba de la estación ballenera.



SEXTANTE Y CRONÓMETRO EMPLEADOS EN EL CAIRN



























"Cuando miro hacia atrás en esos días, no me cabe duda de que la Providencia nos ha guiado, por los campos de nieve, en el mar picado. En la larga marcha por la isla de S. Pedro, a menudo me pareció que éramos no tres, sino cuatro. No dije nada a mis compañeros en aquel momento, pero después Wosley me dijo: Jefe, tuve la sensación de que había otra persona con nosotros"


................................EL PERIPLO

-Dígame ¿Cuándo acabo la guerra? Pregunto Shackleton tras llegar al llegar a la estación de Stromless.
-La guerra no ha acabado. Hay millones de muertos. Europa está loca. El mundo está loco.

Aun pasará un calvario el comandante, debido a impedimentos burocráticos y económicos hasta que a bordo del remolcador Yelcho, rescata al resto de sus hombres, todos con vida, el 30 de Agosto de 1916.

“Lo he conseguido, maldito Ministerio de Marina, no se ha perdido ni una vida y hemos pasado por el infierno"
E. S.




...................................Alfredo Íñiguez............2006

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