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domingo, abril 12, 2009

EL ALPINISTA




La ambición, el motor del mundo. Había caído en sus redes y todo lo que sucedió después, no era, sino el devenir indefectible del destino. Un deseo irrefrenable me había empujado a aquella escalada, alimentado a lo largo de dos décadas, ni siquiera recordaba como aquella loca empresa se había instalado en mi persona como un apéndice, cuan si fuese una extremidad, con arterías, músculos, terminaciones nerviosas…vivía y se alimentaba de mi sangre, de mis pensamientos. Fuera cual fuese la ascensión a la que me llevaran mis pasos, en cuanto mi mente bajaba la guardia, allí estaba ¡Esa maldita pared!

¿Sabéis lo peor? ¿Lo pésimo? Que sabía a ciencia cierta que me traería problemas. Y ahora estaba de lleno en ellos, metido hasta el cuello en un jardín de berenjenas y con mala salida, muy mala solución, si es que la había.
Para empezar toda una suerte de dislates, andaba cojo hacía tres horas. Un puñetero crampón se había roto. Porque sí. Como pude, amarré el automático de la caña al talón con un cordino, cada media docena de patadas se aflojaba y se salía de madre mientras intentaba alcanzar el final de aquel nevero infame, a la pata coja, como fuese, pero estaba claro, alguien tenía la sartén por el mango, y ese, no era yo. El tiempo, garantizado por la meteo, se torció como la manteca al sol. Había comenzado a nevar, cada minuto más intensamente. En principio, no me afectaba gran cosa, teniendo en cuenta que la fuerte pendiente no retenía al sudario de cristal, pero en la parte superior de la montaña se acumulaba a marchas forzadas y la gravedad haría su trabajo en breve, y así fue. Aguanté media docena de embates anclado a los piolets, no tenía donde esconderme. Hasta que llegó el condenado, rugiendo como una fiera, con garras que eran piedras de todos los tamaños, me arrancó de la pared.

La sala era de un blanco desconocido para mí. Fluorescente, sin una sombra. Había a lo largo del perímetro de la habitación unas hileras de sillas, también blancas, ergonómicas, muy cómodas, la verdad. Tardé unos minutos en intentar ubicarme y aunque no lo conseguí en absoluto, al menos recordaba que había salido volando nevero abajo. Tenía un aspecto infame, me faltaba una bota, la derecha. La siniestra, hacía honor a su nombre, media suela despegada y la caña destrozada. Curioso, del masacrado cordino, a su rededor, colgaba el crampón de los huevos.
El pantalón de tempestad estaba hecho jirones, por doquiera asomaba la muda interior. La chupa parecía un ecce homo y no tenía mochila, ni guantes, ni casco. Todo embarrado, de los pies a la cabeza.
Pero yo estaba intacto. Y justo al darme cuenta del detalle, comencé a mosquearme seria y cabalmente.
No sé cuánto tiempo estuve dándole vueltas al asunto, desde luego, si aquello era lo que parecía, la cuestión tomaba un sesgo preocupante, aunque, por otra parte, si podía exprimirme la mollera, tan mal no iba la cosa o eso creía yo justo en el instante, cuando, en la inmaculada pared se abrió un hueco, un portal y, ¡Madre mía! Envuelta en un sari carmesí, apareció la morena más espectacular que los siglos han visto.

-Tendría la bondad de acompañarme.
El condicional sonó imperativo, pero… ¡Qué voz! La melodía, de un arpa. La textura, de un violín. El color, de un clarinete. A su lado, la Callas hubiera palidecido de envidia
-¡De mil amores!
Repliqué entusiasmado, como Tejure.

Pasamos a un pasillo tan aséptico como la estancia anterior. De pronto, se paró en seco. Yo que caminaba como un perrillo tras aquella beldad arrastrando el crampón por el suelo, hube de realizar una maniobra evasiva para no llevármela por delante…algo me dijo que, por el momento, mejor guardar las distancias. De la pared, como anteriormente, surgió de la nada una pequeña alacena, la diosa, recogió una túnica naranja y unos zuecos que me entregó y con una sonrisa encantadora- en el sentido etimológico de la palabra- me espetó al tiempo que otro sésamo se desplegaba ante mí:

-Puede usted asearse. Estamos en el infierno. No en una cochiquera.
Y con una fuerza sobrehumana me empujó a la ducha.
La sonrisa de imbécil que estaba esbozando, se quedó en eso, en una mueca estulta.



Hubiera sido, a pesar del agua caliente, la más fría ducha de mi vida, si no hubiese sido, la primera de mi muerte. Y mentiría, si os dijera que no la disfruté. Al menos aquí, pensaba, no tendrán problemas para calentar el agua.
No me sentaba mal el trapo aquel. A caballo entre un quimono y una bata era de suave tacto. Los zuecos, de mi número, un auténtico bálsamo acostumbrados mis pies a las pesadas botas y a los pies de gato.
Cumplí encantado la orden de la diablesa de mis entretelas. El umbral escamoteable dio paso otra vez al corredor donde con un gesto de aprobación me indicó que la siguiera. Medio hipnotizado tras sus caderas bamboleantes me encontré de pronto en un inmenso espacio, impresionante, si no era Carrara aquel mármol de rosadas vetas que mancillaba mi caminar, se le parecía mucho. A lo largo y ancho de aquella inmensa pieza cuadrangular, unas columnas salomónicas, sino en el orden sí en el tamaño, formaban una suerte de claustro contra las murallas perimetrales, por él, cientos de seres vestidos con túnicas azafrán departían en animados corrillos o paseaban. La garota infernal hizo una reverencia y desapareció. En el centro de aquel universo, una inmensa fuente enmarcaba un pedestal ciclópeo que sustentaba una estatua de bronce: El Ángel Caído. Sí, sí… la obra que firmó Ricardo Bellver y los madriles tenéis en el Retiro, pero a una escala inconcebible y en un bronce pulimentado hasta la textura del titanio. Los techos, se elevaban tan altos que daban vértigo y eran negros, de Calatorao, me dije. La impresión que causaba al espíritu aquella magnificencia era sublime, aunque el fondo del pozo hubiera habido estar abajo.
Tras asimilar la epatante visión no me fue difícil buscar acomodo, al lado de una hermosa joya jónica, se destacaba un grupo por sus grandes voces, por supuesto, en castellano.
Acerqué mis pasos con cierta solemnidad- debía ser la túnica- y me dirigí a un personaje que en aquel instante no pronunciaba palabra, el resto hablaba a un tiempo.

-Buenos días nos dé Dios.
De no se sabe donde, una voz potente y gutural ocupó todo el espacio del palacio.
-¡Hombre, ya tenemos a otro gracioso con Nos!
Para que negar que me acojoné bastante.

El grupo de compatriotas se me quedó mirando un segundo, y comenzaron a saludarme todos a la vez, como es de recibo. Tras las presentaciones, continuaron el debate, hablaban de fútbol. Aproveché el contubernio Madrid, Barça e hice un aparte con el personaje al que me había dirigido en un principio. Se llamaba Ramón y era peón de albañil, y lo que son las cosas, se había caído de un andamio. Quid pro quo. Le relate lo mío y congeniamos rápidamente. Por su parte, me contó que era de Cee, a un paso de Fisterra y no le gustaba el balompié, de ahí que no abriera la boca- la otra opción es que hubiera sido mudo-coincidimos ambos en la manera de entrar en el averno, con la salvedad, que a él, le había tocado una rubia por anfitriona. Se nos acercó en aquel instante una chica de Valladolid, muy guapa, por cierto, la había diñado de cáncer de pulmón, dos cajas de Malboro al día. Le pedí un cigarrillo por probar si había tabaco, y de la columna Jónica, por enésima vez, una compuerta mágica me sirvió un paquete de Winston, lo que fuma un servidor. Empezaba a gustarme la maquinaria infernal.
La muchacha, Pilar era su gracia, nos contó que a ella la recibió un maromo de armas tomar, por lo que leí entre líneas, marcaba inmenso bagayo.
Mon, al cual como buen gallego, fiaba bastante su capacidad de adaptación emigrante, nos comentó que aquello habría de ser un centro de recepción y reparto de destinos, porque había observado como a la vez que se sumaba gente nueva, otra, iba desapareciendo de los grupos. Calculaba, que pronto le tocaría marchar, puesto que, apenas quedaba nadie de los que se encontró a su llegada. Y bajando la voz arguyó:

-Yo, si es por oficios, quiero ir al infierno español.

-Coño Mon ¿Por qué?

-Esto me lo dijo un paisano tuyo, asturiano, trabajando en Ginebra. Todos los infiernos de los peones albañiles son iguales: Una inmensa pila de mierda, un carretillo y una pala. Tienes que cargar el carretillo y mover el montón de merda del sitio una vez, y otra, por toda la eternidad.

Con los ojos como platos, pregunto Pili.

-Pero, sí son iguales ¿Por qué eliges el español?

-¡Carayo! En el infierno español; cuando hay mierda, falta la pala; cuando hay pala, falta la merda, o el carretillo; y el día que esta todo y hay tajo; suele ser jueves, cuando descansa Pedro Botero…El encargao…

La Pili y yo nos tronchamos por los suelos de Carrara. Pero un rato después me preguntaba… Y… ¿Cómo diablos será el infierno alpinista? Para mi desgracia, se me ocurrieron un par de cosas.
Aun me recuperaba del dolor de abdominales, cuando el son de una campana reverberó en el aire llenándolo de armónicos de una sutileza celestial… o infernal… empezaba a hacerme un lío.

-Ahora verás. Dijo el de Cee.

Los condenados, a un tiempo, comenzaron a caminar hacia uno de los fondos. Se destiló el mármol como humo y un gran frontispicio apareció por ensalmo, rebasamos el umbral…Me quedé sin aliento. No os dije antes que en un cálculo aproximado podríamos ser varios miles .Ya no me quedó duda alguna. Unas mesas corridas en número de veinte, dispuestas en paralelo, albergaban doscientas sillas a cada mano por unidad. Una avenida central dividía en dos partes aquella disposición, y en su final, sobre un estrado, presidía imponente otra mesa de una factura imposible. En su centro, un trono, elevaba al menos seis metros su respaldo, aunque la distancia lo impedía, no era difícil imaginar la riqueza de formas arrancadas a la madera.
Cada alma disponía de su propia silla, con su nombre tallado en el respaldo de filigrana, me pareció cerezo, aunque la ebanistería nunca fue mi fuerte. No me extraño lo más mínimo que mi lugar estuviera entre Pilar y Pepe.
Se hizo el silencio, todos nos quedamos de pie frente al asiento. De súbito, por la arteria principal surgió una comitiva. De una majestad inaudita, aquellos príncipes y princesas inclinaban levemente la cabeza al pasar, saludaban. A la cabeza, un personaje de rasgos perfectos y una diáfana sonrisa avanzaba sin rozamiento, parecía flotar. Así, cada uno de ellos, ocupo su ubicación preferencial. A una palmada de aquel personaje, todos ocupamos nuestro lugar. Él, fue el último en tomar asiento.
La mesa era riquísima, la cubertería de plata poseía el pulimento del marfil, como no, las iniciales enlazadas grabadas a buril ostentaban un relieve que atrapaba la luz hasta difractarla. No pude sustraerme a la tentación de golpear la boca de una copa con el índice, el sonido resultante pareció sostenerse minutos en el aire.
El centro floral, que tenía en frente, enmarcaba una docena de gérberas y otras flores silvestres entre helechos. Levante la vista, las paredes construidas con bloques de piedra caliza estaban adornadas con tapices descomunales, presentaban las figuras imponentes de unos guerreros con armaduras negras. Cada uno de ellos, con su nombre en la parte inferior. Comencé a leer alucinado: Andrameleck, Abaddón, Asmodeo, Astaroth…de manera intuitiva dirigí la vista por encima del trono, un tapiz ligeramente más grande que los otros rezaba… Phosphoros, el portador de luz… A su derecha Barack, el rayo caído, a la izquierda Leviatán, el almirante. El siguiente rostro me resultó conocido, no en vano, había pasado ante mí: Belial, el abismo, la destrucción. Puedo jurar, que a pesar de la distancia, el General esbozó una sonrisa cuando me fue imposible evitar mirarle a los ojos.

Tan absorto me encontraba que apenas me di cuenta que habían empezado a servir, una legión de mayordomos y camareros atendía el banquete, sobra decir, que la hostelería en el averno posee, al menos, una docena de estrellas michelín. Pantagruélico, desfilaron ante nosotros los manjares más exquisitos, las carnes y pescados con matices y sabores inenarrables, los mariscos…a Ramón el de Fisterra se le salían los ojos de las orbitas… Los vinos… ¡Qué caldos! Irreconocibles al paladar de un mortal, para que me voy a extender en este punto…ya os tocará, ya. Eso sí, a los postres… ¡Pobres monjitas!... Le pedí a un camarero un orujillo y… ¡Que el demonio me lleve si no era de la Liébana!

Aquella sobremesa, resultó exquisita, deliciosa. Un sumiller se dirigió a nosotros con un carrillo de Habanos. A mi turno, no pude evitar vacilar entre un Montecristo nº 4, un Siglo VI de Cohíba y un serie D nº 4 de Partagás. Con un elegante gesto me dijo:
-Quizás el señor prefiera encender el Montecristo. Acompaña espléndidamente a la digestión.
Asentí agradecido y en una pequeña bandeja me sirvió todos los ejemplares objetos de mis dudas, así como un Churchill y un Lancero. Antes de irse, sacó del bolsillo de su chaqué un sacabocados que me entregó.

-El señor puede quedárselo y, por favor, disfrute los Habanos. ¿Desea que se lo encienda el caballero?
- Faltaría más ¡Muchas gracias!
Sólo cuando comencé a saborear el veguero caí en la cuenta, la guillotina de acero estaba montada en oro, con las iniciales correspondientes. Pilar, me enseño en ese momento un mechero, también de colorao festoneado de brillantes:
-Mi primer día.

Un par de detalles llamaron poderosamente mi atención: En primer lugar, nadie parecía preocupado por su suerte. En nuestro círculo se sentaban un par de músicos, se habían dejado el pellejo en una comarcal. Una anciana maestra de escuela, simplemente vencida por los años. Un cartero, le había despachado el corazón. Un arquitecto de Barcelona y un pescador de altura que se habían ido a pique; uno con el yate, el segundo, se había caído por la borda al mar en el Gran Sol. La conversación pasaba de la mar a la montaña; del andamio a la partitura; de las Torres Gemelas a la Seguridad Social, Pilar había sido enfermera, más, de la situación pertinente…ni palabra.
El otro, si queréis, inconcebible. Habida cuenta que tanto los caldos como los licores espirituosos habían corrido en abundancia, incluso en demasía, nadie, en ningún lugar, parecía estar perjudicado y ni por asomo detecté la menor discusión subida de tono.

Llegado el momento, animada y ordenadamente fuimos abandonando el comedor por dónde habíamos venido. El séquito del General encabezando la procesión. Ganado el palacio Jónico, otra sorpresa, estaba amueblado con toda suerte de sofás, sillones, triclinios… con sus correspondientes mesas. A pesar de la mezcla inaudita de estilos y formas, el conjunto resultaba de una extraña belleza. La iluminación principal que parecía emanar del propio mármol estaba ahora atenuada de tal forma que las lámparas sitas en cada combinado hacían su función de hechizante manera. Escogió para nuestro grupo el arquitecto un espacio art dèco, con muy buen tino he de decir. Sobre la mesa de palisandro el cromo dibujaba una pantera saltando sobre un antílope.
Dispuestos en pequeños montoncitos había unos programas. Me mudó el color.
Mstislav Rostropovich. Concierto para Cello y Orquesta, Op. 104 de Anthoni Dvorak. Orquesta Real del Concertgebouw dirige Willen Mengelberg…
De cómo instantes después accedí a la sala de conciertos. De la partitura, la orquesta, el director, el solista…el propio espacio acústico, tengo un nebuloso recuerdo… Quiero pensar que mi alma aun lastrada por las imperfectas aristas de la vida terrena era incapaz de asimilar tal cúmulo de maravillas…Que un éxtasis lisérgico a otro plano me impide describir aquellas sensaciones o, que simple y llanamente es imposible hacerlo.
Dejamos el nirvana, de nuevo ante la efigie del Ángel Caído los pórticos mágicos dejaban paso a la multitud que abandonaba otros salones y estadios, en cada uno, un espectáculo diferente. Llamaba la atención por el colorido, la salida de un Argentina Brasil…a dos…calculé…Por estos lares estarán esperando a que la diñen Pelé, Maradona y el Messi como a oro en paño. Reconocí a Mon, había disfrutado de un concierto de música celta…Ya no le volvería a ver. Mi diablesa me estaba esperando.

-Puede usted seguirme, por favor.
Y esta vez, su hermosa voz sonó extrañamente amable, incluso servil. Como detecté el hueco en el flanco, osé preguntar:
-¿Adónde me llevas?
Pero cerró filas…
-No me corresponde facilitarle esa información.

Ganamos un pasillo como el de mi ingreso y de nuevo parecida maniobra.

-Por favor…
Su satánico bombón me condujo a una especie de boutique de caballeros. Ropajes, tejidos y cortes recorrían el tiempo de la humanidad. Atendida por un sastre singular de amanerado trato, entre ambos me dejaron planchado. Parecía un lord del Imperio.

El corredor había mutado en una vereda de tierra donde esperaba un carruaje victoriano exquisitamente enganchado, estaba aparejado a ocho purasangres españoles. Un palafrenero sostenía la puerta abierta. Le eché una última mirada a Vampirella, me despidió con una reverencia y subí.
Atardecía, durante unos minutos el camino discurrió a través de un bosque de carvallos de venerable edad, al trote, el cochero guió con singular maestría entre aquella selva paradisíaca. El sol había rebasado el horizonte cuando salimos de la fronda a unos prados apacibles e inmensos de los que surgía una imponente mansión. Giró la carroza alrededor de una plaza y se detuvo frente a las escalinatas de entrada. Descendí. Los prados eran vírgenes, aunque estaban cuidados, no se apreciaban jardines ni parterres pero en el mismo centro de la glorieta un árbol extraordinario presidía aquella naturaleza.
No lo pude evitar:
-El árbol de la vida. Del bien…Y del mal…musité
Y en mi cabeza resonó una voz…
-Correcto.
Me recibió un conocido, podría jurarlo, aquel mayordomo era el mismo sumiller de los puros.
-Avant monsieur. S´il vous plait.
A través de un hall exquisito seguí al solemne servidor hasta una gran puerta. La abrió.
-El Señor le espera…
-Gracias Bautista. (Lo dije con segundas, pero no se dio por aludido)

Accedí al salón, en realidad una biblioteca. Cuajada de hermosos volúmenes. Frente a una chimenea estaba en pie.

-Buenas noches Alfredo. Encantado de contar con tu presencia, aquí, con Nos. Y sonrió…

- Molto obbligato Maestro.

Fredooo…no te pases. Pensé inmediatamente.

-Nooo…Questo bene… La lingua degli uomini sono uno dei miei punti deboli.

Amablemente, con un gesto, me invitó a tomar asiento en uno de los dos sillones
frente al crepitante fuego.

-¿Una copa?... ¿Orujillo de la Liébana?

Asentí encantado. Penetró de inmediato Bautista con una bandeja.

- Tenía cierto interés en conocerte personalmente. Desde que inventasteis el alpinismo he seguido vuestros afanes con atención. Siempre subiendo y bajando. Vuestra afición me trae buenos recuerdos, digamos, de juventud. Además, me causó un gran placer que tu amigo Christian, bonito nombre, y tú, me dedicarais una vía. Es de agradecer que se acuerden de uno.
-El mérito es de sus satánicas majestades, señor.
-También, también. Esperamos con impaciencia sus conciertos.
-Me encantará asistir, si ello es posible.
-Sin duda, como habrás podido apreciar nuestra programación es universal, contamos con los mejores…
-¿Podría hacerle una pregunta?
-¡Aaaaay!... El cielo: la Trinidad y toda la corte... Sinceramente, esperaba más de ti…Aunque ¡Qué se le va a hacer!…Todos preguntáis lo mismo.
Tienes toda la eternidad por delante para comprenderlo. Pero, ¿No te parece que allá arriba hay demasiados Jefes? ¿Qué el paraíso se oferta tal que unas vacaciones en Punta Cana? ¿Qué el Jannat al-na’im islámico es en esencia un burdel?
Por otra parte, si fuera cierto lo que de mí se cuenta y mi labor fuera corromper al ser humano ¿No te resulta muy fácil el encargo para el poderío que se me atribuye? Si acaso hubiere de atrapar las almas de los hombres malvados para torturarlas in aeternum. ¿No estimas qué me aburriría en demasía? Estaría preso del mundo de la política y los negocios…sólo con sentarme bajo la Piedad de Miguel Ángel, me hartaría de cosechar entre la curia vaticana…

A estas alturas del discurso me había puesto colorado...

-…Estoy mucho más cerca del Bosón de Higgs que de los cuentos de los profetas. ¿Cuál para ti es el polo bueno, el positivo o el negativo? ¿Dónde esta el bien, en el Ying o en el Yang? Maldecís al lobo: Noble y valiente y veneráis a la rata del aire: La paloma. ¿Por qué santificáis el día abrasador y negáis a la noche cuajada de estrellas? Tras siglos de abrasar ánimas, los teólogos niegan ahora mi infernal cometido ¿Cui prodest?
Vuestro Dios es un producto del miedo. Yo, soy vuestro terror.
Resulta sencillo achacarme vuestras guerras y genocidios ¿Cuántas y cuántos en nombre de Dios?... Las atrocidades de las que sembráis el orbe. Luego, os confesáis ante un curilla imberbe y asexuado y aquí paz y después gloria. ¡Qué fácil! ¡Qué cínico! ¡Qué inmoral!

El aire se saturó de estática y ozono, si hubiera llevado piolet hubiera comenzado a crepitar. Me bebí el orujo de un trago.

-¿No pensarás que estás ante un lord de la Reina? ¿No creerás lo que ves?… Armaduras… Generales…Carruajes Mayordomos- muy bueno lo del Bautista- apuntilló. Incluso en vuestro ínfimo conocimiento ya sabéis que toda percepción es engañosa y, así todo, pretendéis poner un Creador del Universo a los pies de un pobre simio que habita un cuchitril en el último de los sistemas planetarios. Y no lo dudes.-De nuevo me leyó el pensamiento- Cada puerta que abráis en la física os conducirá a una encrucijada geométrica, multidimensional, hasta el infinito…

Tragué saliva.

-Disculpa mi apasionamiento, también sois capaces de captar atisbos de la verdad, limitadamente, pero lo hacéis… La música, a través de las matemáticas…Las bellas artes son los verdaderos portales al conocimiento…
Quizás te esté aburriendo, cristiano. Pasaste por la pila ¿No es así?

Aquí, recuperé la dignidad.

-Yes Master. A purgar un empacho de manzana. No andarán por ahí el señor Mallory y el señor Irvine. Quisiera hacerles una pregunta

-Su risa resonó por toda la biblioteca con un zumbido electrizante…que se hacía más y más fuerte por momentos…

- It´s seem to react
-Ok. Step according to the hospital notice.

Apenas abrí los ojos unos segundos el motor rugía poderoso, atisbé a ver la pared unos instantes.

-¡Me cago en D…! Y me desmayé.

-What does he say?
-I do not know. These Spaniards are crazy.


Jamás se me hubiera ocurrido transcribir estas alucinaciones de no haber sido por una visita al hospital de uno de los rescatadores suizos dos semanas después del accidente.
Cuando te rescatamos de la parte inferior del nevero- me dijo- Llevabas esto fuertemente apretado en una mano.
Y me entrego un sacabocados con la cuchilla de acero montada en oro y mis iniciales grabadas a buril.

¿Y los puros? ¿Os los fumasteis? Le espeté en la despedida al pobre suizo.






....................Alfredo Íñiguez...........2009

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lunes, abril 06, 2009

UN FULGOR ANTIGUO










La fronda se resiste en vano a ser abatida por el viento sur. Los frutos del castaño tapizan la tierra. Son puercoespines... Mimetizados entre los ocres de las hojas vencidas por la estación, que comienzan a pudrirse entreveradas en el húmedo glauco de los prados.

Una cabaña se alza en medio de una cuesta en un gran claro del bosque, a media subida, el terreno se vuelve horizontal apenas unos metros, los suficientes para albergar su planta. El tejado, a dos aguas, cubre la cuadra cerrada por un hermoso cuarterón bajo cubierta. El soportal, da paso también al minúsculo refugio del pastor guardado por una diminuta puerta, a juego. Dentro, una esquina negra, carbón de mil lumbres sobre caliza. A su lado, la trébede recuerda otros tiempos y un lecho de hojarasca cubierto apenas por una vieja manta ¡Quién sabe que sueños!

El aire ha caído al atardecer, amainado el viento y ya de noche, una fina lluvia empapa la tierra. Pausada y a ratos, la dejan caer a su paso las nubes que juegan con la luna creciente. El valle se despliega desde la atalaya hasta descender al río Lena y remonta la otra vertiente al puerto de Pajares, donde un par de luceritas tenues y titilantes no hacen más que acentuar la soledad y el recuerdo de otras noches antiguas. De pronto, un silbido rasga el aire y corta la lluvia como una guadaña. En cada uno de los hondones del puerto canta un eco distinto. La locomotora silba otra vez, y una más… hasta dibujar la armonía de una fuga en el paso de montaña.

Las máquinas enfrentan sus caballos a la pendiente del Pajares. Una de ellas, dejará el convoy al tocar Busdongo. La misma, que sumó su fuerza en Campomanes al mercancías. Metro a metro, al límite del rozamiento, el tren, arrastra su lastre de hulla, retuerce sus vértebras y horada la montaña decenas de veces a medida que escala las laderas. A veces, en sus giros, enfrenta la tractora su poderoso fanal a la cabaña, sólo le puedo responder con la lumbre del cigarrillo.

Grita el tren un último silbar, suena lejano, los ecos con sordina tiñen la noche de melancolía…desaparece en la montaña, deja el Cantábrico.... a buscar las tierras leonesas… los llanos páramos… otros mares de trigo... surcará la vieja Castilla.

Toca la Curuxa una ululante canción, arrecia la lluvia, se cierra la noche.


Montes de La Frecha. Lena. Un otoño en los setenta.





...................................Alfredo Íñiguez...............2009

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viernes, abril 03, 2009

A MANO ALZADA








.....................................Mi portada por Pepe García


Érase que se era, el pasado siglo. Ya mediada la centuria, corrían los años con una lentitud exasperante para los que éramos niños entonces. Entre los horrores de la época había unas instituciones que a los infantes (No exclusivamente) nos causaban terror: Los tribunales. Casi siempre ubicados en viejas casonas espectrales a las que accedías arrastrado, presa tu mano tremorosa de la zarpa inmisericorde, normalmente, de mamá. Ascendías por crujientes escaleras de madera apolillada y barandillas temblorosas de hierro forjado, hasta una estancia de techos infinitos donde eras abandonado a tu suerte. Y dependieran de los conservatorios de música, de las escuelas de artes y oficios o del bachiller, estaban compuestos por aquellos seres infames, servidores seguro, de Cthulhu, sacerdotes de Azathoth, catedráticos y profesores de rostros impenetrables, curtidos en mil interrogatorios, que tras una mesa enorme sobre una tarima inescalable, escrutaban tu alma con aviesa mirada hasta marchitarla; en las reválidas…en los exámenes…en los ingresos.

En la vieja Vetusta, hubo de presentarse Pepín para ser torturado. Él, que venía de un pueblecito, quedó impresionado por la noble y antigua capital asturiana. Había estado practicando semanas para la prueba de dibujo a mano alzada. Cuando entregó el trabajo, observó, como aquellos sujetos, grises como sus trajes, se lo pasaban de mano en mano mientras le lanzaban miradas de soslayo. Lentamente, avanzó hacia él uno de aquellos ¿Podría usted repetir el ejercicio? El pánico se apoderó de nuestro héroe que a pesar del temblor que desde las criadillas ascendió hasta la nuca, comenzó a dibujar de nuevo…Tras unos breves instantes, el profesor le retiró la hoja y se fue mascullando…Este chiquillo es un artista.

Sí en aquel momento hubiera sabido el tribunal, lo que Pepe García, en su inocencia bíblica, había entendido por mano alzada, caen sus miembros fulminados. Mano alzada para él, era simplemente no descansar la muñeca al tirar los trazos, ni el antebrazo, ni el codo. Mano alzada ¿Qué iba a ser? ...Pues... Mano alzada... la extremidad en el aire, sin apoyar.

¡Si el propio nombre lo dice!






Mi amigo Pepe García nació en Sietes hace taitantos. Sietes, es una recoleta aldea de Villaviciosa plagada de hórreos centenarios y por la que discurre el hermoso camino senderista que desde Gijón conduce a Covadonga.
Excelente montañero, aunque lo niegue, posee un don y quiero haceros partícipes de el, máxime ahora, que se ha decidido a exponer sus trabajos.




Sin más, una pequeña muestra...






.......................................BERIAIN O SAN DONATO.





.................................PICOS DE EUROPA. MACIZO CENTRAL.





....................................PICOS DE EUROPA. EL PICU URRIELLU


...........................................SIETES. CASA NATAL DEL MAESTRO



.............................................VETUSTA. "LA NUIT"






......................................................LA CATEDRAL PALENTINA


SAN JUAN DE AMANDI. VILLAVICIOSA (La aldea de mi padre q.e.p.d.)




PICOS DE EUROPA. M. Central . ASCENDIENDO AL ESCAMELLAO


EXPOSICIÓN-LA PRIMERA-En El G.M. VETUSTA DE OVIEDO
(Detalle)





EXPOSICIÓN EN EL CENTRO ASTURIANO DE VALLADOLID(Detalle)



Para contactar con PEPE GARCÍA: pepesietes@yahoo.es 616791241


Os facilito tambien un enlace al Foro Picos de Europa, donde en un hilo que ha pulverizado todas las marcas de participación y lectura encontraréis infinidad de dibujos , acuarelas, caricaturas, retratos, exposiciones...


http://www.foropicos.net/foro/viewtopic.php?f=1&t=16698




...........................Alfredo Íñiguez....2009



.........................Mi hija Helena y nuestro perro Ras cuando cahorro. GRACIAS Pepe.







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lunes, marzo 30, 2009

SHACKLETON







........................EL PABELLÓN DEL ENDURANCE




Un personaje ha pasado a la historia a través de las exploraciones polares como el jefe expedicionario más capaz de todos los tiempos. Si atendemos a la categoría de sus contemporáneos: Amundsen, Scott y Nansen, la figura legendaria de Ernest Shackleton se agiganta de una manera épica. Imaginemos a Whimper, Bonatti y Messner coincidiendo en el tiempo y a un cuarto alpinista que les sacara medio cuerpo de ventaja.



De él, sentenció el geólogo Raymond Priestley que tuvo la suerte impagable de conocerlos a todos:
“Como jefe de una expedición científica yo elegiría a Scott, para un raid más rápido y eficaz a Amundsen; pero en medio de la adversidad, cuando no ves salida, reza para que te envíen a Shackleton.”
Ernest Henry Shackleton nació en Irlanda en 1874, de ascendencia Inglesa, desde temprana edad prendió en su espíritu la pasión por el Océano. Muy joven, con apenas 24 años estaba en condiciones de mandar cualquier navío de la época.
En la Expedición Nacional Antártica de 1901, comandada por Scott, partió como oficial a bordo del buque Discovery. El invierno de 1902 acampan en la punta Hut de la isla de Ross.

El Discovery. Actualmente anclado en el puerto escocés de Dundee

A principios del verano Austral, en noviembre, parten hacia el polo sur Scott, Wilson y Shackleton. En esta ocasión, utilizan perros para el avance a pesar de la oposición de Scott a estas prácticas; recordemos que a medida que los pobres animales se deterioraban, eran empleados como alimento por parte de los expedicionarios.


...................................Robert Falcon Scott


Aproximadamente un mes después en la latitud 82º 17´ a unos 1200Km del objetivo, Scott decide regresar a la base, atormentados por el hambre y el mal estado del propio Shackleton, enfermo de escorbuto. Ante el agravamiento del estado de salud del oficial y a pesar de sus deseos, es repatriado a bordo del buque de apoyo Morning. El comandante Scott permaneció invernando un año más en la bahía McMurdo, con el Discovery atrapado entre los hielos. Consigue liberarlo a base de explosivos, regresando a Inglaterra dónde es recibido como un héroe.
Años después, en la empresa de 1912, que acabó a su regreso del polo Sur con la muerte de Scott, Wilson, Bowers, Oates y Evans a unas pocas millas de un depósito de víveres, se achacó parte del trágico desenlace a la decisión por parte de Scott de utilizar poneys y trineos a motor que fallaron estrepitosamente. En mi opinión, tanta o más influencia hubo de tener el terrible varapalo a la moral de estos hombres al perder la carrera con "El Lobo"Amundsen.


En el fondo subyace una cuestión: Amundsen era un profesional de los hielos y al igual que el gran Nansen podían ambos pasar por inuits. Scott, a pesar de su fortaleza y valentía era un amateur en esos territorios.


El 14 de diciembre de 1911, la enseña Noruega se izó en el Polo. El equipo nórdico compuesto por cuatro hombres y 52 perros aparejados a cuatro trineos, siguiendo la ruta Shackleton de 1908, había cruzado la peligrosa Barrera de Ross (Actualmente en serio peligro debido al calentamiento...) para alcanzar los contrafuertes de la cordillera Transantártica adornada con multiples y maravillosos glaciares. En un alarde de pericia superaron el Glaciar Heiberg, cruzaron la cadena montañosa y plantaron sus reales en la meseta Antártica. A partir de ahí, volaron literalmente por los hielos practicando una navegación que rayó la perfección, alcanzando en apenas dos meses, el punto más austral de la Tierra. ¡Inconmensurable!

De izquierda a derecha: Laurence Oates, H.R. Bowers, Robert Scott, Edward Wilson Y Edgar Evans.

Siempre me ha impresionado esta fotografía. No es cansancio lo que refleja, sino el profundo abatimiento de estos hombres tras hollar el Polo Sur y encontrar hincada en el eje del globo la bandera Noruega de Amundsen.

Corre el año 1907 cuando de nuevo Shackleton esta vez al mando de su propia empresa parte de nuevo al confín del globo:

“Fue un simple sueño. Parecía revelarme que algún día yo iría a la región del hielo y de la nieve y continuaría sin descanso hasta que llegase a alguno de los polos de la Tierra, al final del eje sobre el cual gira esta gran esfera”

La expedición que a bordo del Nimrod partió hacia tierras australes estaba compuesta por quince hombres de los cuales tres: David, Mawson y Priestley eran geólogos. Tenía como objetivo alcanzar los polos geográfico y magnético. Estaba amparada por el patrocinio de la Real Sociedad Geográfica y la financiación del industrial Beardmore.
Finalizando 1908 alcanzan la bahía de las Ballenas, una peligrosa capa de hielo salpicada por múltiples icebergs les impide desembarcar. Ponen rumbo a la bahía de McMurdo estableciéndose en cabo Royds. Una cabaña transportada a piezas desde la metrópoli es terminada de montar a finales de febrero así como la descarga de víveres y material.

De nuevo y por extraño que parezca para el depurado estilo expedicionario británico Shackleton se hace acompañar de poneys en vez de perros en base a un cálculo que el mismo describe:

“Un poney arrastra 800 kilos y come cinco Kg de alimento diario.Un perro arrastra 50 Kg y precisa de 750 g de alimento por jornada.”

Inexplicablemente se olvidan los ingleses que los poneys se hunden en la nieve blanda y sufren muchísimo con las extremas temperaturas polares. Al transpirar por todo el cuerpo el sudor se condensa y se cubren de hielo; mientras que los perros, por el contrario, regulan su temperatura a través de la lengua, son mucho más duros en las condiciones del polo. Quizás podamos inferir una explicación a estos hechos de los propios diarios de Scott durante el intento de 1901:

“En conjunto, nuestros esquís han sido de muy poca ayuda, a los perros que están resultando un estorbo, tuvimos que atarlos a los trineos….Sacamos a los animales de las tiraderas y arrastramos los trineos nosotros mismos durante siete horas recorriendo 10 Km con los perros caminando regularmente al lado de los trineos”

Terrible y absurda la imagen que se nos ofrece, tres hombres haciendo poco más de un Km a la hora, con los esquís en los trineos y acompañados por una jauría de perros. No se habían preocupado de aprender a esquiar y mucho menos de guiar correctamente a los perros. Esto crearía una animadversión hacia estos animales, en especial en la figura de Scott, que a la postre le resultaría fatal.

Pero, volvamos a la acción en 1908. A partir del mes de febrero y una vez instalados, los expedicionarios se aclimatan realizando diversos experimentos científicos, también efectúan la primera ascensión al volcán Erebus de 3794 m de altura.

................................El VOLCÁN EREBUS


En el mes de Septiembre de 1908 David, Mawson y MacKay parten hacía el polo sur magnético sin ningún tipo de experiencia polar (Salvo la obtenida durante la aclimatación) y sin tracción animal, el 15 de Enero de 1909 tras numerosas vicisitudes, varias veces se cayeron en las grietas, consiguen situarse a 15´ del polo magnético. Preparan un depósito con el material pesado en ese punto y logran concluir su objetivo. Desandan las 24 millas hasta el acopio y en un alarde de resistencia y valor regresan al Nimrod, habían recorrido 1260 millas sin poneys ni perros en el lugar más inhóspito de la tierra.
Por su parte Shackleton, Adams, Marshall y Wild parten a su vez de Cape Royds el 29 de Octubre de 1908. Desde un principio se hace patente el sufrimiento de los poneys que van siendo sacrificados de manera inmisericorde. Grietas y una escasa visibilidad hacen durísimo el avance. El 26 de noviembre sobrepasan el punto alcanzado por Scott en 1902 y recorren el que bautizaran como Glaciar Beardmore (en honor al patrocinador) a lo largo de un tendido ascenso que durante 200 Km les acerca a la meseta antártica. El 11 de Diciembre su posición se sitúa apenas a 200 millas del Polo Sur. Quince días más tarde alcanzan al fin la meseta bajo unas condiciones extremas que se agudizan el día 30. Una violentísima ventisca les frena en seco. Débiles, enfermos y con las congelaciones acechando sus extremidades el 4 de Enero Shackleton redacta:

“El final está cerca, solo podemos avanzar tres jornadas más como máximo, nos estamos debilitando rápidamente”

Avanzan contra el temporal tres días más, el día 7, a cien millas del Polo, se detienen. A la mañana siguiente, no pueden abandonar la tienda.
Dos días después, equipados con la Unión Jack, la cámara y una brújula se alejan del vivac en dirección al eje de la tierra. A las nueve de la mañana del día nueve de Enero de 1909, un cilindro hermético conteniendo unos sellos sitúa en 88º 23´ de latitud sur el punto más austral alcanzado por el hombre a 97 millas del polo sur geográfico.

“He pensado que preferirías un burro vivo a un león muerto” Escribe Shackleton a su mujer”
El 1 de Marzo estaban de vuelta en el Nimrod tras un periplo de 1700 millas y abriendo las puertas del Polo a Amundsen y a Scott.

Amundsen, "El Dandy"



Amundsen "El Lobo"

Pero, si hay una expedición legendaria es la del Endurance entre 1914 y 1916, en plena Primera Guerra Mundial; los hombres que la vivieron, mantuvieron sus propias batallas contra los elementos a las ordenes del jefe de expedición más brillante de todos los tiempos.
Tras la genial incursión de Amundsen que en 1911 firmaba un raid excepcional al Polo ganándole la carrera a Scott, quedaba como gran objetivo la travesía antártica.
Planea Shackleton una ruta que consistiría en atravesar el helado continente partiendo de el mar de Weddell , pasando por el Polo Geográfico y tras avanzar por el casquete unas 1800 millas, terminar el recorrido en el mar de Ross.
La planificación contaba con dos buques: EL Aurora que a las ordenes de Mawson debía dirigirse al mar de Ross y el propio Endurance que pondría rumbo al mar de Weddell, estimaba el comandante que la travesía debía durar 120 días.

Al comenzar la guerra mundial, los buques son puestos a disposición del almirantazgo, pero es el propio Lord del mismo, Winston Churchill, quien anima a Shackleton a partir con la expedición. Levan anclas del puerto Plymouth, el 8 de Agosto de 1914 con rumbo a las costas de Georgia del Sur. En la isla de S. Pedro, donde se encontraba una factoría ballenera, se detienen durante un mes.Un invierno extremo, había desplazado la banquisa muy al norte, haciendo imposible la navegación. Adquieren ropas y carbón y los científicos de la expedición recorren las colinas cercanas recogiendo espécimenes. Fue un mes agradable durante el cual los 28 hombres se fueron conociendo.




El 5 de diciembre de 1914 el navío partió al alba con rumbo sur, cuarta al sudeste. Al día siguiente avistaron numerosos icebergs y pocas horas después se encontraron con los bordes de una placa de hielo. En ese mar, el hielo no se dispersa, se agita hacia el oeste hasta topar con la península antártica. Durante las siguientes seis semanas de navegación el Endurance fuerza un pasaje hacia el sur intentando bordear el pack por el este, hacia la Bahía Vahsel. La táctica no da el resultado apetecido y el buque se adentra en la placa. El 31 de diciembre de 1914 con la tripulación cantando villancicos cruzan el círculo polar antártico. Diez días después, avistan desde los 72º de latitud sur la isla de Coast, apenas a una semana de la Bahía Vehsel. El día 12 rebasan el punto más al sur alcanzado por William Bruce en 1903 a bordo del Scotia, navegan a vapor dos jornadas más hasta que el hielo frena la singladura, un hermoso día, que el extraordinario fotógrafo Hurley plasma en una de sus memorables placas.




Por la tarde un fuerte viento abre un canal, es utilizado a partir de las 12 de la noche para continuar la navegación.



Se desata una tempestad que amaina el día 18. Esa jornada la excelente nave realiza una carrera de 38 Km por mar abierto, situando su posición a 130 km de la añorada base. Todo será en vano, el 20 de enero los hielos atrapan a su presa, a la que ya no soltaran. Aún intenta la nave zafarse del abrazo helado, con todo el trapo al viento y avante toda, el 24 fuerzan el paso por un canal intentando ganar mar abierto pero será vana empresa a pesar de los esfuerzos denodados de la tripulación que con palancas y barras de hierro intentan abrir paso a la proa del Endurance.


EL 27 de Enero dan al barco atrapado por la estación cuando el mercurio baja hasta los 15º bajo cero y suelda los témpanos. De las 160 T de carbón que llenaban las bodegas al partir de la factoría de S. Pedro restan apenas 75. Comenzó entonces una deriva con todo el pack, hacia el sudeste ,el día 22 de febrero tocó la nave el paralelo 77 , no lo rebasaría. Dos jornadas más tarde Shackleton convertía oficialmente al Endurance en un puesto de invierno, se disponían él y la tripulación a contemplar impotentes como la deriva les alejaba, a caballo del hielo, de la anhelada tierra firme.

Y surgió el explorador polar, lejos de amilanarse o deprimirse, asumiendo la situación, tomo la actitud de más clase de la que tenemos constancia en la historia de las exploraciones. Shackleton decidió mantener con vida a todos sus hombres y a fe que lo iba a conseguir.
El jefe de expedición había sufrido en sus propias carnes la tensión psicológica que el ser humano experimenta en esas latitudes. Las bajas temperaturas y un silencio solo roto por el crujir del maderamen del buque sometido a las inmensas presiones de la placa y el rugir de los terribles vientos bajo los 70 ululantes. Para proteger a sus hombres de esa solapada destrucción del espíritu estableció una disciplinada rutina invernal y ordeno acomodar el barco para mayor bienestar de los hombres, había nacido el Ritz.
Para darnos cuenta de hasta que punto actuó con inteligencia Shackleton, baste la siguiente muestra: Organizó los turnos de guardia ,de tal manera, que permitíera a los hombres dormir 8 o más horas de un tirón. Hussey, meteorólogo y un maestro del banjo daba conciertos al atardecer, él mismo, organizó un coro entre la tripulación. Había una velada semanal con gramófono los domingos por la noche. Al vigía al que le tocaba la guardia nocturna empezaron a unírsele sus propios compañeros para compartir unas tazas de cacao y sardinas en tostada. Se llamaron los "Fantasmas".










El 1 de Mayo desapareció el disco solar, no volvería en 4 meses. Bajaron a los perros y en extraños y maravillosos días los entrenaron en raids fantasmagóricos a la luz de la luna.
Fue sobre todo justo, no daba ordenes, razonaba con los hombres y cuidó especialmente a los marineros. "Si algo falta, no falta a los marineros" escribió Wosley en su diario.


Jonh Vicent, un gigante pescador de arrastre, era un camorrista. Enterado el Jefe de los conflictos que estaba causando, lo llamó a capítulo. Nadie sabe lo que ocurrió, salió de la cabina blanco y sin galones, no volvió a dar un problema.
En junio comenzó la parte más oscura del año. Las temperaturas cayeron hasta los treinta grados bajo cero.
Todos los intentos por sacar al barco de las garras del hielo fracasaron, el 27 de Octubre de 1915 tras una numantina resistencia a lo largo de 281 días escribe el comandante en su diario:

"En la posición 69º 5´ de latitud sur, 50 º 30´longitud oeste, una temperatura de 20º bajo 0, sopla una delicada brisa del sur bajo un claro cielo. Después de largos meses de ansiedad y tensión, después de momentos en que la esperanza afloraba y momentos en los que el futuro se presentaba negro, nos vemos obligados a abandonar el barco, destrozado y sin posibilidad de reparación. Estamos vivos y bien, y tenemos víveres y equipamiento para alcanzar nuestro objetivo. Nuestro objetivo es alcanzar tierra con todos los miembros de la tripulación. Es duro escribir lo que siento.
Ahora crujiendo y temblando, su madera se rompe, sus heridas se abren y va abandonando lentamente la vida en el comienzo mismo de su carrera"




Fue el último en partir, izó la bandera azul, los hombres lanzaron tres hurras, la lámpara de emergencia interrumpió su circuito como si el Endurance les diera un triste, vacilante y definitivo adiós.


La tierra más próxima tras la deriva de nueve meses se encontraba a 585 km, se dirigieron en principio hacia la isla Robertson unos 300 km al noroeste. Sortearon los 18 sacos de piel de los que disponían, se repartió medio kg de tabaco a cada hombre. Deberían cargar las provisiones indispensables y arrastrar dos botes salvavidas, que cargados y montados sobre trineos pesaban una T cada uno. Para dar ejemplo el comandante abandonó en el hielo su reloj de oro y un puñado de monedas del mismo metal, de la biblia arrancó y se llevó el salmo 23. "...Aunque pase por un valle tenebroso, ningún mal temeré..." El montón creció como por ensalmo, sextantes, cronómetros, trajes de gala, lo estrictamente no necesario fue abandonado.
Se pusieron en marcha, tras avanzar menos de tres km en dos días, se toma la decisión de parar el avance y esperar acampados la rotura del hielo derivando sobre la placa, se cifraban sus esperanzas en que la misma, transportada por la corriente, les dejara al alcance de la isla de Paulet. Fue el Campamento Océano. Todo discurrió bien las semanas siguientes pero el 18 de diciembre, el viento cambió y comenzó a impulsarlos por dónde habían venido. Intentaron de nuevo ponerse en marcha, en vano, el 14 de Enero, entre las lágrimas de algunos hombres, sacrificaron a 27 perros, su carne pasaría a engrosar la dieta de los expedicionarios. Fue el Campamento Paciencia.

"Wild disparó a mi perro. Dios te salve viejo Shakespeare, intrépido y fiel amigo, siempre te recordaré" Anotó Hurley en su diario.

Al fin el 21 de Enero una fuerte tormenta les dejó a algo más de 200 km de Cerro Nevado. Sorprendentemente, los caprichos del hielo les acercan los restos del Campamento Océano del que recuperan un tercer bote. El 30 de marzo sacrifican los últimos perros y se comen a los más jóvenes. El ocho de abril la banquisa se quiebra y botan las lanchas. Tras quince meses atrapados , el James Caird, el Dudly Docker y el Stancomb Wills se hacen a la mar, tras diversas vicisitudes en las que varias veces están a punto de naufragar aplastados, el 15 de Abril tocan tierra en la Isla Elefante.

El 20 de Abril Shackleton decide partir con el bote ballenero James Caird, de seis metros, hasta San Pedro a 1300 Km. McNish se afanó de inmediato en preparar el bote para la travesía. De nuevo la inteligencia del Jefe se hace notar al escoger a la tripulación del lanchón, Worsley navegante, McNish marinero y carpintero, Marston y Hurley que durante el viaje en los botes habían dado muestras de su valía, así como Crean, duro y perseverante hasta el final, Vicent y McCarthy. Cargaron alimentos para un mes, si en ese tiempo no lo lograban daban por hecho el naufragio. Parten el 24 de abril.


De como estos hombres, durante los siguientes 16 días, en el mar más agitado de la Tierra enfrentándose a olas solitarias, esas fantasmales paredes de agua salidas de la nada, pudieron trazar un rumbo directo a cabo Demidov rodeados por cientos de Km cuadrados de vacío oceánico, no hay explicación racional.



Valor, audacia, inteligencia, suerte... No, no existe definición en el diccionario para la gesta de la tripulación del James Caird. ¿De qué pasta estaban hechos estos hombres? ¿Qué fuerza animaba su espíritu? Sólo nos queda, asombrados, admirarnos de su voluntad inquebrantable. Aun un huracán que varió el rumbo del bote en el último instante, pudo haberles arrastrado a los rompientes de la isla. Crean, el rocoso Worsley y el propio Jefe, todavía hubieron de recorrer por tierra virgen (Hielo y nieve, en honor a la verdad) durante 36 horas, la distancia que les separaba de la estación ballenera.



SEXTANTE Y CRONÓMETRO EMPLEADOS EN EL CAIRN



























"Cuando miro hacia atrás en esos días, no me cabe duda de que la Providencia nos ha guiado, por los campos de nieve, en el mar picado. En la larga marcha por la isla de S. Pedro, a menudo me pareció que éramos no tres, sino cuatro. No dije nada a mis compañeros en aquel momento, pero después Wosley me dijo: Jefe, tuve la sensación de que había otra persona con nosotros"


................................EL PERIPLO

-Dígame ¿Cuándo acabo la guerra? Pregunto Shackleton tras llegar al llegar a la estación de Stromless.
-La guerra no ha acabado. Hay millones de muertos. Europa está loca. El mundo está loco.

Aun pasará un calvario el comandante, debido a impedimentos burocráticos y económicos hasta que a bordo del remolcador Yelcho, rescata al resto de sus hombres, todos con vida, el 30 de Agosto de 1916.

“Lo he conseguido, maldito Ministerio de Marina, no se ha perdido ni una vida y hemos pasado por el infierno"
E. S.




...................................Alfredo Íñiguez............2006

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jueves, marzo 26, 2009

FRANCESES Y CÁNTABROS







Franceses...


.......................Peña Olvidada.

Desde la Torre Sin Nombre, se aprecia al fondo, la volumetría avasalladora del techo de La Liébana.

Desde Horcados Rojos, vemos gran parte de la crestería por dónde discurre Mariano Express.

http://cimbfred.blogspot.com/2009_02_17_archive.html

Nos referíamos hace poco a Peña Santa, con el calificativo de dolomítica, si existe otro frontón en los picos de Europa digno de esa definición es sin duda el que conforman el sistema de las Peñas Vieja y Olvidada.


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Agujas de Tajahierro. En primer término, La Ostaicoechea. Al fondo, la magnífica pared de Horcados Rojos.

Estas montañas son en realidad una unidad, aunque la separación entre sus dos cumbres principales a través de una prolongada crestería e incluso la percepción que el ser humano ha tenido de sus vertientes desde las diferentes coordenadas geográficas ha facilitado la nomenclatura de Peña Vieja, para la cima principal que se aprecia como una sola cumbre desde el este; visión espectacular es la que nos brinda desde la capital lebaniega, Potes, a través del collado de Cámara, y Peña Olvidada, para la magnífica muralla que desde los Hoyos de Lloroza fuerza los músculos del cuello del viajero, cuando éste, levanta la vista para apreciarla desde el sur.

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Aspecto del esquinazo Sur del "Submacizo". Destaca en el centro de la arista "La Punta Covadonga" (Ags. de Tajahierro)

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Imponente. Un sector de la muralla suroeste por dónde discurre, entre otras, "la Vía de Las Placas"

Si atendiéramos a su volumetría y a los accidentes geográficos que la encuadran casi podríamos tratar a la Peña Vieja como un submacizo dentro del Central, éstos son: el magnífico circo glacial de Fuente Dé, contrafuerte que cerrando el valle de Liébana se eleva novecientos metros hasta la misma base de la Peña y la Llomba del Toro, espléndido ejemplo de morrena, muestra de la orogenia que moldeó estas montañas y que se extiende a sus pies a lo largo de los pastos de Aliva.


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En el fondo del valle "La LLomba del Toro"

Como no podía ser menos, el conjunto de fracturas, espolones, muros y pilares que conforman la geología de la Peña ha llamado la atención de los montañeros y escaladores de todos los niveles a lo largo de los años, contando hoy en día con rutas de todas las dificultades en un número y calidad sólo comparable al Picu Urriellu o la Peña Santa , algunas, consideradas grandes clásicas. La cómoda afluencia a través del teleférico de Fuente Dé, instalado a finales de los años cincuenta, no ha hecho sino acentuar este fenómeno.

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La hermosa pared del Valdecoro desde las proximidades de Iguedri.






Podríamos, partiendo de la aldea de Espinama y a través de de los invernales de Igüedri, ascender hasta dar vista a la Peña Vieja, desde el refugio de Aliva y situándonos en su extremo oriental al comenzar a recorrer su base, apreciaríamos enseguida un marcado espolón enmarcado entre dos amplias canales, esta línea fue la elegida por los alpinistas franceses Forn y Trouve un dieciocho de Agosto del año 1967 para abrir el itinerario de escalada mas repetido e intentado, si exceptuamos la directa de los Martinez a la cara sur del Picu, de todos los Picos de Europa.



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Destacable es la circunstancia que dentro de las grandes aperturas de Picos, es de las pocas efectuadas por alpinistas ajenos a la zona, vini, vidi, vinci.






La historia del Espolón está desgraciadamente marcada por las tragedias, algunas de ellas con gran repercusión periodística, es la ruta de escalada de los Picos de Europa con más victimas a sus espaldas, la que ha padecido más accidentes e incidentes. En cierto modo lógico, si como antes comentábamos es la más buscada por los alpinistas, también a influido sin duda la comodidad del acercamiento, es, por otra parte, una ruta con gran prestigio invernal, cuando hace unos pocos años no se disponía de una predicción meteorológica tan atinada como la actual, su orientación, generaba un riesgo que había que correr, la propia pared ocultaba los cambios que desde el norte y el oeste los frentes invernales traen consigo y que debido a la proximidad de los Picos al mar se producen a veces en apenas unas horas, colocando a las cordadas en situaciones comprometidas y a veces, desgraciadamente, insolubles.




Es en Verano donde los incidentes son más numerosos, el hecho, incuestionable por cierto, de que la dificultad técnica de la ruta no es muy elevada, anima a muchas cordadas a realizarla sin valorar en su justa medida su longitud, de más de mil metros, para un desnivel de ochocientos, ni tampoco y en una vía larga ha de ser algo a tener muy en cuenta las posibilidades de pérdida que en la parte superior son grandes, máxime y es muy común en la época estival, cuando la zona se cierra en niebla, cosa que suele ocurrir a partir del mediodía. Afortunadamente la cómoda y fácil bajada por la vía normal, cuando está libre de nieve o hielo, ha mitigado en gran medida situaciones que de haber ocurrido con otro descenso más complejo, podrían haber disparado los finales trágicos.





Situados bajo la vertical del Espolón, existen varias variantes de entrada que nos permiten a través de unas placas alcanzar en dos o tres largos un marcado diedro a la izquierda del filo del mismo, en esta zona conviene prestar atención a las posibles caídas de piedras, sobre todo si hay cordadas que nos preceden o mejor aun, madrugar y entrar por delante. Superar el diedro en dos o tres largos ...





Primera tirada del Gran Diedro
.......hasta cazar una gran vira que en travesía hacia la derecha nos permite situarnos en el filo del espolón. Seguir por el eje del mismo.
Jose Antonio.
Esas tiradas son muy bonitas, diedros con algún pequeño techo y alguna fisura, ganando altura sobre las verdes praderías de Aliva, apenas nos separaremos de la línea del eje y cuando en alguna ocasión lo hagamos será con tendencia a la izquierda para volver a situarnos en el filo.






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"...ganando altura sobre las verdes praderías de Aliva."



El equipamiento de la ruta- actualmente se encuentra restaurada- suele cambiar, como en todas las grandes clásicas, pero normalmente encontraremos seguros que nos orientaran suficientemente. Esta zona intermedia concentra las mayores dificultades de la vía consistentes en algunos pasos de quinto grado no excesivamente mantenido.



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Quique(El pequeño Talibán)en el largo Clave... V/V+

Entre cuatro y seis largos de cuerda, depende como es natural de la longitud de los mismos. Nos situaran bajo una marcada placa. La placa de los veinte metros.


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Parte final de "La Placa de los Veinte Metros"





Superando esta nos hallaremos en un terreno muy fácil durante unos setenta m. hasta alcanzar dos gendarmes de roca algo descompuesta, los sortearemos por su derecha.


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Atravesando los Gendarmes (Las Agujas Rojas)
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Hasta llegar bajo un pequeño collado al pié de la pared roja, visible desde el acercamiento.

Una cordada entrenada debería llevar a estas alturas entre tres y cinco horas de escalada. Una vez llegados al collado comienza la segunda parte de la ascensión, muchas cordadas se desencuerdan y calzan las botas, desde este punto hay de nuevo varias variantes para alcanzar la crestería, desconociendo el terreno la más recomendable es una canal situada frente al collado, hacia el norte.









En azul, la canal... Mapa M. A. Adrados

Forma un bonito corredor en invierno, remontarla hasta su extinción, en una pequeña horcada, si tenemos buen día en ese lugar y mirando hacia el norte daremos vista al anfiteatro del Urriellu, lo que nos confirmará nuestra posición.



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Salir a la izquierda de la horcadina, oeste, remontando unas placas fáciles durante unos cuantos metros hasta dar con una brecha desde la cual ya observamos la gran crestería que desde la Peña Olvidada conduce a la Peña Vieja.



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Descender por una vira a la izquierda de la brecha, apenas diez metros, nos encontraremos con un vivac en otro pequeño collado, rebasarlo ahora a la derecha unos quince metros y trepar de nuevo hasta alcanzar la crestería definitiva.

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Gaspar



La escalada por este tramo de la arista es una de las más satisfactorias de los Picos de Europa.



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La vista que se ofrece a nuestros ojos abarca un abanico de paisajes y cumbres de inestimable belleza ,el pueblo de Sotres, el macizo Oriental, la cabecera del valle de Liébana y su capital Potes, el puerto de S. Glorio, continuando por las montañas del Alto Carrión, Peña Prieta, Espigüete, Curavacas, las del macizo occidental presididas por la Peña Santa y las propias del Central, Remoña, Salinas, Friero, Torre Blanca, Llambrión en un abanico de belleza pocas veces agrupada en el contexto de una sola ascensión, todo esto no ha de impedirnos continuar por la crestería buscando el terreno más lógico, hay hasta la cumbre un par de pequeños destrepes equipados para rapell, en seguida y a 2613 m. nos encontraremos en ella donde todavía la vertiente norte nos regalará mas placeres visuales a destacar las vistas sobre el Urriellu , la peña Castil o el mismo Torrecerredo.




Esta variante de salida nunca supera el tercer grado y para una cordada en buena forma el tiempo de realización ha de ser de entre una y dos horas. El tiempo total para la ascensión completa seria por tanto entre cinco y siete horas.




El material recomendado es el habitual para una clásica de esta envergadura, un buen juego de empotradotes y drizas para aumentar la protección si fuera necesario, estupendo si podemos encordarnos a sesenta metros. Es conveniente tener en cuenta a la hora de acopiar liquido para afrontar su escalada que en pleno verano el Espolón recibe una fuerte insolación.

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Una fuerte tormenta se abate sobre el macizo a mediados de agosto.




Atención durante los meses de julio y agosto, se producen con cierta frecuencia en la zona tormentas de evolución, algunas de gran intensidad con fuertes caídas térmicas, casi siempre tras el mediodía.














...Y Cántabros













A finales de los setenta una potente cordada Cántabra, compuesta por Marisa Torralbo, J. M. Albarellos, José Rubio y Angel Cianca dibujaron en el frontón suroeste de Peña Vieja, un excelente itinerario, Los Cántabros.









Recordar que Marisa junto con Merche Arnilla, se apuntaron en Julio del 79, la primera femenina al Pajaro Negro y pocos días después la Rabada/Navarro al Picu.








Esta pared de 400 m., se aprecia en toda su belleza cuando desde la Vueltona levantamos la vista al norte.





Arranque de la via. Abajo la Vueltona. A la izquierda, en rojo, entrada a la normal de Peña Olvidada.








En unos cincuenta minutos desde la Vueltona, ganar una canal característica y remontarla, algún paso aislado de tercero, hasta situarnos bajo un diedro algo roto. Arrancar a la izquierda del mismo y tras una pequeña travesía, un pitón un poco escondido, ascender rodeando un pequeño pilar hasta la primera reunión. (Tramos de cuarcita).










Este largo es un poco "rarete" y algo expuesto.





Primer largo. Flanqueo En este tramo, no se puede meter gran cosa.





Cuarto largo








Desde la primera reunión en adelante, seguir a remontar un primer techo-antes A1- y continuar por un evidente sistema de fisuras y diedros, bastante sostenidos y de una singular belleza, hasta alcanzar la gran terraza central.







..........................En la terraza central.







...................... Santi, en la cuarta reunión.










A lo largo de este terreno encontraremos algunos pitones en los pasos clave. Con empotradores y friends se puede reforzar con relativa facilidad el resto de los pasos a nuestra conveniencia. De la terraza central disponemos de dos opciones para alcanzar la cumbre en un par de largos, en ambos casos, decrece la dificultad respecto a los muros centrales de la pared.

La verdad, es muy divertido y de agradecer que la última reunión se efectue sobre la misma cumbre de Peña Vieja.






Es una gran clásica, no muy repetida y excelente para trabajar esos terrenos alpinos un poco abandonados estos últimos años. En el croquis, marco los largos tal como los tiro, a sesenta metros. No es necesario, existen o se pueden improvisar, relevos intermedios.







Estos dos itinerarios de manera independiente de su belleza y de la historia que los adorna, nos permiten hacernos una idea bastante clara de la orografía de este sector apasionante de Los Picos de Europa.









............Alfredo Íñiguez... 2009














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