jueves, diciembre 17, 2009

"El ALPINISTO"







Para mi desgracia, desconozco el nombre de la autora del siguiente texto (Profesora de un IES)

Por otra parte, con el palo que pinta, no me extraña que se calle la filiación.








..........................A la ministra de "IGUAL-DA".


CONTRA LA TONTUNA LINGÜÍSTICA, UN POCO DE GRAMÁTICA BIEN EXPLICADA




Yo no soy víctima de la LOGSE. Tengo 48 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política. En párvulos (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña". Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba "El Parvulito", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Parvulito, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.En EGB estudiábamos Lengua Española, Matemáticas (las llamábamos "tracas" o "matracas") Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica (dibujo y trabajos manuales), Religión y Educación Física. En 8º de EGB, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te suspendían.En BUP, aunque yo era de Ciencias, estudié Historia de España (en 1º), Latín y Literatura (en 2º) y Filosofía (en 3º y en COU). Todavía me acuerdo de las declinaciones (la 1ª.: rosa, rosa, rosa, rosae, rosae, rosa en el singular; -ae, -ae, -as, -arum, -is, -is, en el plural; la segunda;-us, -e, -um, -i, -o, -o, en el singular; -i, -i -os, -orum, -is, -is, en el plural; no sigo que os aburro), de los verbos (poto, potas, potare, potabi, potatum, el verbo beber), de algunas traducciones ("lupus et agni in fluvi ripa aqua potaban; superior erat lupus longeque agni": el lobo y elcordero bebían agua en el río; el lobo estaba arriba, lejos del cordero; "mihi amiticia cum domino erat": yo era amigo del señor).


Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda... Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura. Aprendí que se dice "Presidente" y no Presidenta, aunque sea una mujer la que desempeñe el cargo.


Y... vamos con la Gramática. En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente". ¿Cuál es el del verbo ser? Es "el ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte".Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", o "residenta”.


Y ahora, la pregunta del millón: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).


No me gustan las cadenas de correos electrónicos (suelo eliminarlas) pero, por una vez, os propongo que paséis el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no "ignorantas semovientas", aunque ocupen carteras ministeriales).Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el violinisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!







Nada que añadir salvo que esta "profe" es mi héroa.


Salud y felices fiestas.


Fredo.



sábado, diciembre 05, 2009

Decíamos ayer:

A la Doctora Luciana Andrade con todo nuestro cariño.




Felicidad para todos cuando se nos escapa un año más de entre los dedos. Os engarzo un collar de perlas del Rector de Salamanca.

......................................Fredo.
















Y luego, en estas ascensiones a las cumbres, en estas escapadas por los campos, se desnuda uno del decorum, de ese horrendo y estúpido decorum, y se pone uno el alma en mangas de camisa.


Y en estas correrías por campos y montes, ¡qué alivio, qué hondo sentimiento de libertad radical cuando dejando todo decoro se pone uno a hacer y a decir chiquilladas! Se cuentan cuentos ambiguos o grotescos o simplemente sin sentido, se chapuza uno en la infancia. ¡Oh, estas sumersiones en la remota infancia!


Escápate cuando puedas a la cumbre, ve a pasar unos días al pie del Aconcagua, donde más alto puedas. Deja de pisar el asfalto de los bulevares. Aprende a desdeñar eso que llamamos civilización, y que rara vez es tal, y a extraer de ella lo que de cultura encierre.


Deja la civilización con el ferrocarril, el telégrafo, el water-closet, y llévate la cultura en el alma. La civilización no es más que una cáscara para proteger las pulpas, el meollo, que es la cultura


¿Cómo aguantar a todos esos señores que se nos vienen dando consejos o disparándonos insultos, si no se recrease uno charlando con cabreros, mendigos, gañanes y toda laya de gente sencilla y a la buena de Dios?


¡Desdichado del hombre que se aburre si tiene que permanecer solo unos días en medio de la campiña libre! ¡Desdichado del hombre que no puede prescindir del ruido y el trajín de sus prójimos!, porque este tal no se ha encontrado a sí mismo ni ha sabido siquiera buscarse, ni se ve sino reflejado en los demás.



...no saben dormir, ¡pobrecillos!, sino en cama de hotel, ni saben comer sino con una cualquiera de esas infinitas aguas embotelladas que tienen perdido el estómago a todos los tontos, y una comida internacional, que es la peor de las comidas. Para estos desgraciados unas horas de diligencia, de carro, a caballo, en burro, y nada digo a pie, son el peor tormento. Esos pobres jamás conocerán el mundo.



[...] el efecto y la sensación que las montañas nos producen no crece, ni con mucho, a medida de su altura



Esto de ascender a las cimas de las montañas, y más si son rocosas, es un placer que tiene tanto de sensual como de estético


No cabe decir en qué tal cima es distinta de la otra, como no cabe expresar en qué se diferencia el gusto de un manjar del de otro manjar cualquiera.



Así es como el sentimiento estético de la naturaleza, nacido del agradecimiento a los favores que nos hace, sólo se perfecciona y acaba a medida que nos hacemos dueños de esos favores mismos, de los que antes éramos esclavos.



Se desnuda uno el cuerpo, y el sol lo seca y reconforta y le seca a la vez la ropa. Y se siente más hombre de la tierra respirando a pecho descubierto el aire de la cumbre.



Allí, en la cima, envuelto en el silencio, soñaba en todo lo que habiendo podido ser no he sido para poder ser el que soy; soñaba en todas las posibilidades que he dejado perder.





Escápate cuando puedas a la cumbre, ve a pasar unos días al pie del Aconcagua, donde más alto puedas…





Es una lástima que la ramplonería de la rutina española lleva a tantas gentes a pueblecillos banales, de una lindeza de cromo que encanta a los merceros enriquecidos, y haga les asuste pasar incomodidades para ir a gozar de visiones que están fuera del tiempo.




Pero ¿quiere usted subir más arriba? -nos decía otra vez otro campesino-; ¿allá?, allá no se puede subir; aquel pico es inaccesible; allá no ha subido nadie. Y le dije: de que nadie haya aún subido no se deduce que no se pueda subir y sea inaccesible; vamos, sí, a subir allá




Declararon la empresa imposible, y a nosotros, que la intentábamos, locos de remate. Y llegamos a la cima y nos vieron encaramados en ella, y al bajar y decirles [atención al comentario]: «¿Ven ustedes cómo hemos llegado allá y cómo es posible subir a esa pingorota?», nos contestaron: «¡Otra! Pero pudieron ustedes matarse...». Y yo repliqué: «Sí pudimos habernos matado, y éste es el mayor encanto de haber subido, el que pudimos matarnos al subir.



He estado hace pocos días en los altos de la sierra de Gredos, espinazo de Castilla; he acampado dos noches a dos mil quinientos metros de altura, sobre la tierra y bajo el cielo; he trepado al montón de piedras que sustenta al risco de Almanzor; he descansado al pie de un ventisquero contemplando el imponente espectáculo del anfiteatro que ciñe a la laguna grande de Gredos, y viendo el Ameal de Pablo levantarse como el ara gigante de Castilla, he convivido un momento con el pastor de las cimas y he recorrido, al bajar, las tierras teresianas, pasando mi fatiga del viaje por entre los nogales de Beceda, donde durante unos meses trató a la Santa -a Santa Teresa de Jesús ¡claro está!- una curandera. Traigo el alma llena de la visión de las cimas del silencio y de paz y de olvido, y, sin embargo, nada se me ocurre, lector, decirte de ello.



........................................MIGUEL DE UNAMUNO.
Salud.

miércoles, septiembre 02, 2009

.....Ratones


Cada vez que leemos un libro roemos su alma. En cada ocasión en la cual una mole de piedra nos permite discurrir por su esencia hacemos lo mismo.

Firmin: Un tal Samuel Savage escribió la mejor historia de un ratón de biblioteca. Un poema a la literatura. Su madre -la de Firmin- era puta y borracha. Puta para sobrevivir y una coloquetas porque… ¡A ver!... ¿Quién puede soportar a trece roedores chupándole las tetas después de haber hecho la calle, el basurero y las puñeteras alcantarillas? Con trece vástagos y doce pezones al pobre Firmin, feo y contrahecho, le apartaban sus hermanos a puras ostias del néctar materno. A la sazón: Leche de Pantera, o ron con leche, kalimocho de leche, lo que fuera con leche…Dependiendo de los vómitos, residuos y basurillas varias que los humanos arrojamos a las ratas y también a otros congéneres. A sí, que a nuestro infeliz roedor no le quedo más remedio que alimentarse del lecho del nido de ratas: Un montón de roídos recortes de la mejor literatura. Firmin aprendió a leer.


Retumbó poderoso. Desde la cimera del Fontán arrancó con sordina, y en un instante cruzó el trueno la Pasada del Siete y la Forqueta del Portillín, rebotó en todas las cuerdas del corazón del macizo y amplificó su sonido que se abatió implacable sobre el vivac. Me sacudió la quimera. Pobre Firmin. Me había zampado el libro y estaba en plena ensoñación…


¡Ratabummm! Toda la potencia sónica se abatió valle abajo a embestir contra el viejo Siegalavá. Desperté. Voy a hacer una foto. Voy a liar un trujas… ¡Pobre Firmin! Llevaba un par de días enclaustrado, entiendado, atrincherado, esto último no es metafórico, al fin y al cabo vivaqueaba en el centro de mando de la segunda línea de defensa del batallón Recula, bajo Cerreos, por encima del Meicín, y aquí, hacemos un inciso:

Era el amanecer del 24 de Mayo de 1937. Las tropas del general Aranda amparadas en la oscuridad se habian deslizado por los pasillos naturales de Retuerto. Las laderas de "La Pequeña" y Cerreos estaban a punto de caer. Un miliciano más despierto o más asustado que los demás, brama alarma, el grito electriza el aire, del Tapinón al Fariñentu, de la Mesa al Fontán. Desde los pozos de tirador, las trincheras de caliza y los nidos de hormigón prefabricado tabletean las armas automáticas. Tarde... muy tarde, el cuerpo a cuerpo es inevitable. Las experimentadas tropas nacionales se llevan el gato al agua. El batallón 220, jovenes y bisoños milicianos,huye en desbandada hacía Tuiza, sólo algunos reductos resisten valerosos la embestida, entre ellos está el de mi abuelo materno, José Lopez, Teniente de marina, que pierde la vida. El 220, batallón Gordón/Ordas, recibiría desde aquel dia por parte de los propios republicanos, el sobrenombre nada épico de "Batallón Recula".

Tiempo después, en el Mazucu, el 220 defendería sus posiciones frente a las brigadas Navarras, hasta las últimas consecuencias, que podéis imaginar...
Los combates, continuaron hasta las dos de la tarde; por encima de Tuiza, a la altura de la "portiecha" se consigue frenar el avance nacional. Con gran presteza, el 224 Ladreda, y el 206 Carmenes, acuden en auxilio del 220, ambos batallones en un bravo contraataque nocturno, recuperan algunas posiciones, pero las Ubiñas caen, se desploma el frente de Pajares.

Ojalá que el baño de sangre que sufrieron nuestros montes, no se repita jamás.

Como también uno, no carece de mala leche, la tarde precedente me había zampado Los Girasoles Ciegos, espléndidamente escrita pero con argumentos manidos hasta la saciedad.


El último día de buen tiempo filmamos la Arista Oriental del Portillín. Bueno, yo la trepé, las cámaras las maneja Eduardo que se situó en la línea que recorre la paralela arista del Canalón Oscuro. Sigue estando como siempre: aérea y rota.

Un placer ver a los amigos: Elisa Villa y Pedro (Ahora de viaje por los Alpes) Sin palabras Ramón Canales acompañado de su hijo, un magnífico chaval. Ramón, autor de trazados tan bellos como La Directa de los Alleranos al Picu Valverde, siempre rematada la actividad con unos croquis para encuadrar.


Al amigo Serval y compañeros: Quizás estuve un poco parco en palabras con vosotros, más me visitaba mi costilla en aquellos instantes.

Una tarde me dicen que hay gente escalando el Primer Castillín. Por sus indicaciones sospecho que la ruta Covi/Julio. Estos días lo leo en el foropicos ¡Qué gozada!... Koky, te garantizo que con vuestra repetición la vía no tendrá más allá de media docena. Coviella: pedazo de escalador, está anclado a mi juventud y nos abrazamos entusiasmados al vernos cómo si aún tuviéramos diez y nueve años, trabaja en la biblioteca central carbayona.

A Labrouche le gusta er furbo, nos reímos un rato largo a costa del Oro de Ley http://www.foropicos.net/foro/viewtopic.php?f=6&t=19794 departiendo con Elisa.



A Manolo no le vi, pero juro que le olí…Cuando pasa Manolo la peña huele a carburo...La fricción...Como Alonso.



Isabel Franco, entrañable amiga, hermana de Rubén Franco. Rubén y Solís inspiraron a unos cuantos madreñeros la apertura hace treinta años de la que sigue siendo la vía alpina en roca más potente del macizo . Lleva su nombre, nos la dictó su muerte en el descenso de Peña vieja tras escalar el Espolón de los Franceses. Recordarlos cuando miréis a los desventíos del Fontán Norte sobre los hoyos de Cueva Palacios o al ver un viejo pitón, un universal -recogido en una última repetición del año pasado por Alvaro otro gran amigo, guía de montaña- y que ahora adorna las paredes del refugio. Lo entrañable es que Alvarito también pasó estos días por allí. Como lo hicieron viejos leones de la montaña como Varela, cuyo espléndido mapa de las cuerdas del macizo también cuelga de las paredes del Meicín evocando antiguas aventuras o Pepe Rozada rematando flecos en la instalación.




Honradamente se que esperáis un poco de acción, vamos a ello. Un día antes de retirar el valuarte amaneció un día perfecto. Mi jardín estaba esplendoroso, a lo largo de más de dos semanas procuré no maltratar ni a una brizna de hierba , ni a una sola de mis flores. Todos los días desmontaba la tienda al amanecer salvo mal tiempo. Decidí arrancar a la Integral, sin maroma. El cordal lo he realizado varias veces en solitario y muchas en compañía. Siempre con una cuerda para el Tercer Castillín. Desde mi punto de vista, personal e intransferible, sin el tercero no hay integral que valga. Ocurre, que hoy quería dar un buen paseo, y sí me escaqueaba en la tercera torre me daba lo mismo. Sin presión.Con esas premisas corté a buscar la normal de Ubiña a medio gas por encima del vivac. Cumbre que gané en hora y cuarto.



Ubiña la Grande, "La Becerra", nombrada así por los viejos pescadores de Cudillero. La marinería "pixueta" utilizaba su perfil como referente costero para la navegación. Esta mole caliza preside con su empuje y su volumen la Cordillera Cantábrica, alberga en sus laderas magníficos pastos, remata los valles de Lena y Quirós, da paso por el sur a la melancolía de la Babia; por levante, rematan el horizonte los Picos de Europa. En los grandes días la gran pirámide palentina se dibuja en el horizonte en el más bello estesudeste de la Rosa de los Vientos, y Somiedo, el reino del oso Pardo Cantábrico, cierra la caída del sol de los límpidos setiembres. Hay tres grandes en la cicatriz Cantábrica: Espigüete, Curavacas y la Ubiñona Como hay otro triunvirato en Picos. El Espi es el Picu. El Cura es el Torre y La Santa Peña del Grande, de Pedro Udaondo, sin duda es Ubiña
Otro inciso:

Si por suerte habéis disfrutado en alguna ocasión de los paisajes dolomíticos, seguro que sin esfuerzo podríais mimetizar entre esas excelsas torres a nuestra Peña Santa. Desde la Horcada Baja de los Basares a la aguja del Corpus Christi, el par de kilómetros de caliza amurallada, con sus seiscientos metros de desnivel de su pared de levante, no desmerecerían del Catenaccio e incluso la mismísima Marmolada, la querría a su vera como dama de honor.
Haciendo justicia a la imaginación trasalpina, para definir el estilo defensivo de su futbolera selección, en nuestro Catenaccio, solo apreciaron los delanteros peñalaros de las primeras décadas del pasado siglo, un par de huecos para hacerle un gol a la Peña Santa: el Desagüe, la canal que paralela a la aguja José del Prado fragmenta la pared y la propia Canal del Pájaro Negro, bautizada así, por haber encontrado en un par de ocasiones, aves muertas, probablemente cuervos, en su parte inferior.
Hasta la revolución de los ochenta, cuando se abre en 1981 por parte de los Asturianos: José Rodríguez Pereira, Miguel Rodríguez y Nacho Orviz el espléndido trazado del Rescate Emocional, La Canal; no hacía falta apellido, era la referencia máxima de la pared sur, por ende de toda la Peña y casi con seguridad, tras la Rabada Navarro, la clásica más prestigiosa de los Picos de Europa.
No podemos olvidarnos, de una de las circunstancias trágicas que rodearon a la vía y acrecentaron su fama más allá de los círculos alpinos.
Tras ochenta años de escaladas, la Peña Santa se cobra la primera víctima que no es otra que el excelente escalador leonés Hernán Llanos Balsas, Nani, que perece en la cumbre fulminado por un rayo después de haber surcado el Pájaro Negro junto a sus amigos José Luís González, Charli y Ángel Ledesma, Gelo. Era un gris atardecer del 29 de Agosto de 1974.
La mítica delantera peñalara estaba capitaneada por Enrique Herreros que acompañado de Roberto Cuñat, inician las tentativas de ascensión en el año 1933, no se tienen referencias fiables de este intento, es en la temporada siguiente y en esta ocasión es Ángel Tresaco quien relata para la revista Pyrenaica en 1952, la expedición que junto con Herreros les permite alcanzar la base de la “Losa”. Remontan la canal hasta la gruta de hielo, punto alcanzado el año anterior, desde la que y a través de un túnel de unos treinta metros ganan unas repisas bajo el “Pilar” al que bordean por su izquierda situándose bajo la “Losa”.Nuestros arietes, le han hecho “un túnel” a la Peña, pero son frenados bajo el peso de la “Losa”, que aprecian de quinto y sexto grado.
Vuelve Herreros con Juan Mato y Silverio Ronda en el año del comienzo de nuestra guerra civil, el mal tiempo frena sus intentos a la Canal aunque consiguen la primera travesía E/O de la montaña.

En el año 1945, tras el abismo (que no paréntesis) de la guerra: José María Galilea, Baldomero Sol, Valeriano Ruiz Villar y el incombustible Herreros retoman el cerco al Pájaro Negro.
Baldomero Sol, brillante odontólogo tuvo en la plantilla de su clínica a un jovencísimo Félix Rodríguez de la Fuente, antes de que éste se decantara definitivamente por el naturalismo y la divulgación.
Cuenta Herreros refiriéndose a la expedición del 45, que es su séptimo intento a la vía por lo que debemos deducir que en tres ocasiones, probablemente entre 1941 y 1944 rondó las verticalidades de la Peña.
Durante estos días de Julio que transcurren del 15 al 21, diversas vicisitudes, caídas de piedras, una retirada por la vertiente norte, afortunadamente sin consecuencias, y el hecho de no haber podido superar el escollo de la “losa”, precipitan la retirada de Herreros de la escalada de dificultad. Su propia pluma nos lo cuenta:
Horcada del Frade, aquí nos detenemos y yo me despido, sentimentalmente, de mi actividad como escalador en el sexto grado…………
Gran montañero, magnífico personaje, brillante dibujante, verano tras verano acudía a sus montañas lebaniegas, sus valles de adopción, hasta su muerte, en 1977. Fue el inolvidable inspirador de este genial trazado en su montaña más querida, Peña Santa.

La losa, un muro de una caliza franca, compacta, extraordinariamente adherente, había frenado a las cordadas de Herreros durante una década y debería transcurrir otra más, hasta que en 1956, las “Locomotoras de los Picos” Ángel Landa y Pedro Udaondo, con el relato de Tresaco en el morral hacen su aparición.
Nueve milímetros, sesenta metros, cáñamo. Nueve pitones. Nueve mosquetones.
Instauran el “hombro” en dos largos, obviando el paso espeleológico del “túnel”, situándose bajo el “pilar” que solucionan en un largo de treinta metros (A2,VI), los primeros desplomados, catalogados hoy de 6A y sin posibilidades de pitonar tras los primeros cinco metros.
Recorren la “losa” en dos largos de quinto grado, retoman la canal tras un rapel y fuerzan la “chimenea” de VI grado. Probablemente, solo el cansancio acumulado junto con lo precario del material, les puede, bajo el desplome del “diedro/fisura”.
Inician un complejo descenso, como el propio Pedro matizaría después, “más complicado que haber seguido hacia la cumbre”
Transcurridos dos años, el 19 de Septiembre de 1958, vuelven los vascos a la carga. El equipo, sensiblemente mejorado, cuenta en esta ocasión con otra cuerda de 9 mm. ¡¡¡De nylon!!! Diecisiete clavijas y sus correspondientes mosquetones, dos mazas y con seguridad, para ser usados en el “diedro/fisura” (que resultará de VI grado) un taco de madera y un par de estribos, ambos de dos peldaños, completan los pertrechos de la cordada.



Recorren la ruta y hacen cumbre en cinco horas y cuarto, en un tiempo que en nuestros días sería normal, tirando a bueno. Imaginémoslo hace 50 años. La ruta es catalogada como extremadamente difícil inferior y de nuevo otra década va a transcurrir en soledad para el Pájaro Negro.
Hasta 1967, nadie consigue hacerse con la Canal y ha de ser el propio Udaondo quien en compañía de Ángel Benito y Juan Villa se apunte la primera repetición y como no hay dos sin tres, otros tres años después, en Octubre del setenta, se anota Pedro la tercera escalada absoluta, asistido en esta ocasión por los buenos alpinistas Estanislao Rubio y Jesús Ubieta.
Afortunadamente para el repetidor de la Walker, una cordada asturiana, Rafael Muñiz y Tomás Zarracina, rompe el maleficio el día de Covadonga de 1971 y a la vez confirman la estimación de la dificultad de la Canal.
Varios factores influyen claramente en esta notable ausencia de repeticiones durante el periodo que transcurre desde la apertura en el año 58 hasta la primera repetición no-Udaondo del 71.
Sin ningún género de dudas la dificultad intrínseca de la ascensión, incluido el esforzado y complejo acercamiento, recordemos que la propia cordada Landa/Udaondo accedía, en ocasiones a la pared, desde Caín.
Unas condiciones meteorológicas especialmente duras por aquellos años, que en concreto, hicieron abortar varios intentos de notables escaladores asturianos; no olvidemos tampoco que la orientación Sur de la pared complicaba y mucho (como ocurría en el Espolón de los Franceses) la apreciación de los cambios del tiempo desde el norte y el oeste, ésta era empírica, basada en la mera observación.
Y como no, el poderoso influjo que la clásica por antonomasia, la Rabada/Navarro, ejerció entre la élite del alpinismo de vanguardia de la época a partir de su apertura en el año 1962, desviando la atención y gran parte de los esfuerzos en dirección al Picu.
El resultado fue que en 1974, año del accidente de Nani, la Canal del Pájaro Negro tenía en su haber menos repeticiones que la Rabada/Navarro, algunos de sus pasos habían alcanzado la categoría de mitos y en pura lógica, se encontraba muy poco clavada. Para muchos era un “Coco” y con razón, nadie en su sano juicio, partía al Pájaro alegremente.
Mientras tanto el Maestro en compañía de otro personaje que no le iba a la zaga, el brillantísimo escalador asturiano Jaime Álvarez, flanqueados ambos por Félix Bonales, más joven pero no menos aguerrido, asedian la pared en busca de la primera invernal. Desde el primer día de invierno oficial, Diciembre de 1973, portean material a Vega Huerta. El mal tiempo les hace desistir. Vuelven a la carga el doce de Enero y de nuevo el temporal se abate sobre ellos. Durante ese corto periodo de tiempo son conscientes de que otras cordadas maniobran por la zona, persiguen el mismo objetivo.

Por fin el 22 de Enero de 1974 ascienden por enésima vez a la Vega, atacando la pared al día siguiente.
Los largos del corredor, hasta alcanzar el hombro se hacen incómodos, esas cinco tiradas, superan en más de un tramo los 55º de inclinación, retrasando el avance de la cordada.
Los dos largos del flanqueo del hombro hasta el pilar, se encuentran tapizados de verglas, nada que el oficio de estos hombres no pueda superar.
Más limpio se encuentra el largo del pilar y las dos tiradas de la losa, pero en estos tramos expuestos al aire, es el frío, el que se hace notar, entumeciendo los músculos y agarrotando los dedos. A medida que ganan altura, sobre sus cabezas empieza a desplazarse un frente, sube la temperatura, tanto es así que de nuevo en la canal, tras efectuar el rapel, comienza a circular bajo sus pies algo de agua. En la chimenea y el diedro/ fisura, es la pesada recuperación de los macutos, la que les retrasa. Con todo, en un esfuerzo de voluntad indomable a las siete y media de la tarde, logran establecer un vivac bajo la cresta cimera.
Pasan la noche sin mayor problema y a la mañana siguiente, unos minutos antes del mediodía, ganan la cumbre de la Peña.
El descenso lo efectúan por la canal Estrecha, a la brecha norte llega Jaime dolorido, un bloque que poco antes había desprendido la cuerda, le magulla un brazo y una pierna, aunque sin mayores consecuencias. En siete rapeles se sitúan en el jou Santu, son las tres y media de la tarde y comienza a nevar. Remontan la Forcadona y se dirigen a Vega Huerta.
Acopian los pertrechos del campamento y por la canal del Perro y el Frade descienden a Vegabaño. Notable, fue la nevada que precipitó aquella noche.
La segunda invernal al Pájaro Negro, la efectúan al año siguiente Constantino Álvarez, Pablo Lavilla, Anselmo Menéndez y Claudio Sánchez, Tito. Las condiciones del hielo, les obligan ha realizar dos vivacs, uno durante el ascenso, tras el rapel de la losa, bajo la chimenea de sexto y el otro en el descenso en plena canal Estrecha, los días dos y tres de Febrero del año 1975.
Podemos concluir sin miedo a equivocarnos que al igual que Peña Santa reina en el Cornión, la Canal del Pájaro Negro, obra maestra de Ángel Landa y Pedro Udaondo, lo hizo a su vez y durante medio siglo en el reino de la dificultad técnica, en el gran macizo de poniente.
Primero en post de su consecución a través del inolvidable Herreros y más tarde y hasta el advenimiento de la goma cocida, por las cordadas que empeñando sus esfuerzos, se rindieron a su belleza y a su estilo de gran clásica alpina.
Siempre que surquemos su trazado, estaremos haciendo algo más que escalar, porque La Canal, cargada de historia, siempre será algo más que una vía.
Lo primero que sorprende al escalador, al menos por aquellos años donde las nevadas eran más copiosas, son los largos del corredor de la canal. Hoy en día para encontrar condiciones parecidas habría que efectuar la ruta en primavera. Estas tiradas, cinco con las cuerdas de la época, se efectuaban sobre nieve o hielo y solo hasta bien entrado el verano se accedía a la rimalla lateral. Era por tanto de los pocos trazados de picos donde se combinaba nieve y roca tan claramente, acercándonos de alguna manera a los soñados Alpes. Remontado el corredor, en dos largos se alcanzaba la base del Pilar a través del hombro, hoy con un largo a 60 m. de cuarto grado, solucionamos la misma maniobra. Del Pilar se salía con un par de pasos de estribos o en Aº, 6ª+, define actualmente ese paso que en una tirada de 30m escasos nos deposita en la losa, preciosa placa, cuya mayor dificultad es quinto. Justo donde esta se empina hasta desplomar, la cordada vuelve a la canal a través de un corto rapel y caminando unos metros por la misma, retoma la escalada por su muro lateral izquierdo para en una tirada alcanzar la que se denominaba chimenea de sexto.
Esta, tal parece que fue diseñada para el maestro Udaondo, los que seáis altos os daréis cuenta enseguida del porqué de esta apostilla.
Apenas podréis doblar las rodillas, actualmente está graduada de quinto a quinto+, imagino que en función de la envergadura del artista cotador.
Superada ésta (Ya veréis que resoplidos) se alcanza el que con seguridad es el largo más fuerte de la ruta, el diedro/fisura.
Retiene el largo su graduación original, 6ª en su paso de entrada, el diedro desplomado y quinto grado para la fisura que en cuarenta m. de escalada nos deposita ya, en terreno más cómodo, desde el que ganamos la cresta cimera sin dificultades reseñables.
Sobre el horario a emplear, cinco horas sería un buen tiempo. Un juego de empotradotes o friends, cintas y lazos. Doble cuerda a 60 m. Si no se anda cómodo en escalada alpina, calcular unas horas más.
Corredor de nieve, placas, desplomes, diedros, chimeneas....historia. Quizás un alpinismo que ya no se lleva o por lo menos para muchos, no está de moda. Ellos mismos. No saben lo que se pierden.
Unos cuantos amigos, cuando nos encaminamos a La Canal del Pájaro Negro, no vamos a escalar, vamos de peregrinaje.


Y seguimos:


Me apliqué al descenso de la clásica norte.Sorprendentemente, en el estío ha mejorado el trazado, es obvio, cada temporada más montañeros acceden a la cumbre por esta vía invernal. Apréciase la cuestión en los nuevos senderos que tallan en sus pedreros recortando las canales las botas que hollan esta vertiente hermosa y romántica donde algún amigo de los primeros años entregó su alma a la caliza eterna. Una foto a la labor. A buscar por el filo final las caidas del Fornu a un suspiro del Prau Capón de 2176m., la cimera de menor altura, de las que conforman la integral. Puerta de Arco se gana por una chimenea de tercer grado. Arranca al borde del filo ligeramente a la izquierda -Oeste- Es bastante evidente, superada la angostura hasta su cumbre hay algún paso aéreo por la crestería y en un cómodo descenso tenemos a tiro Los Castillines.



En el Primero, la clásica.





En el Segundo también.


Desde la torre del medio eché la vista al pasaje de la tercera. Lo vi bien, claro, conciso. Así todo, solicité una segunda opinión al estado mayor, una habitación intacta de mi cerebro, rodeada de dudas y conflictos, mientras tiraba la siguiente foto.





Y arranqué.El paso superior al tercer Castillín consiste en el flanqueo por un tramo de diez metros, algo roto, por el que se accede a un destrepe de unos treinta pies, desde la base de la chimenea que conforma el británico descenso, III-, se gana en fácil aunque expuesta travesía ascendente, segundo grado, la brecha que nos sumerge en el último largo de la San Claudio: El quid de la cuestión. Resistí la tentación de parar en la horcada, no me fuera a entrar el cangelo a última hora, y enfrente el pasaje de entrada. Es un muro vertical de unos tres metros y medio con una panza de burra (La burra grande) en su salida. La roca es puro esquisto para la mano izquierda dónde hay que traccionar en oposición para elevar los pies muy alto y sacar la mano derecha por encima de la barriga a una presa de dedos. La cagué. En contra de mis principios apliqué el índice al spit de salida- sacrilegio- y en dos movimientos sobre el pobre dedo me coloque en la placa de franca caliza. 6ª+ / IV ¡Qué alivio! Salí como una moto, no vi la vieja reunión, gire a la izquierda metro y medio y resolví la fisura IV/III+ de veinticuatro pies hasta los entrañables terceros, e hice una foto desde la cumbre, puro automatismo.








La Mieres-mentira- La Vía de los Mierenses. ¡A destrepar gallu! En honor a la verdad conozco cada recoveco del puñetero macizo ¡Pero Joder! …Desde el paso de marras me había dado tiempo a pensar. Mala señal. El camino de la cumbre al rapel de la Mieres no deja de ser un paseo -II/III- y discurrí demasiado. La cabeza me decía donde me iba a pegar una hostia- ahora con hache- pues no, culo atrás destrepe la primera placa de tercero y me metí en la fisurilla… ¡Chollu total!...Cada tres metros un pitón…Aunque no lleves nada siempre puedes meter el dedo mejor entrenado de un hombre de mi generación en el pitón adecuado, y aguantar al 112. La travesía ye fácil. Te deja en la primera reunión ancestral. El primer largo antiguo, abajo, tiene un quinto potente, pero, sinceramente, si salto, seguro que aterrizo bien- lo pensé con dos cojones-pero que salte María Santísima, mi rojiblanca Virgen de Covadonga … Me encaje en la fisura marcha atrás, empotré la mano derecha para descolgarme en el flanqueo a la izquierda y veo un spit, y otro , y otro…y otro. Juro que no utilicé de nuevo tamaña herramienta, el dedo del amor, a dos metros pegue un salto -como Mortaledo- Y a correr... Pasé por las Agujas Rojas (Rotas, debería ser su gracia ¡Voto a bríos!) en dirección a los Fontanes como una exhalación.










Pa mi casina. A mi vivac florido.







Del vivac al Meicín siete horas y media de vellón. Incluida media hora de palique telefónico con la costilla...


.....................................................................¡POBRE FIRMIN!







......................................................Alfredo Íñiguez..........2009

miércoles, mayo 13, 2009

El ÚLTIMO ESPOLIQUE








Corría el año 1864 cuando el faro de S. Emeterio o Tina Mayor horadó la noche cantábrica quince millas mar adentro, también dio luz al cabotaje, por parecidas fechas, él de la punta de los Tazones, cuya linterna alumbraba al marino con siete millas de alcance. Otra señal fija marcaba la Punta de la Atalaya junto al viejo fuerte del siglo XVI en la villa de Luarca, pero en esta ocasión, pareció querer iluminar tierra adentro, a la nueva carretera inaugurada entre la noble villa y la capital de Asturias.
El nuevo trazado traería prosperidad y riqueza al concejo de Valdés, pero antes de que la Ferrocarrilana y Montañesa establecieran su ruta de diligencias y El Luarca introdujera sus trenes de pasajeros a motor de vapor, la valdesana braña de Leiriella surtía de arrieros a las pueblas occidentales. Los de Alzada, denostados durante centurias por su independencia y un desapego especial a las sotanas, eran conocedores de las veredas y pasos a Castilla, verdaderos maestros trashumantes.


Los viejos caminos y sendas de herradura sirvieron durante siglos a los hombres. Desde la caída del Imperio, las arterias que comunicaban los vastos territorios habían sido abandonadas a su suerte, dejó de existir el mantenimiento, se desplomaron los tráficos de bienes y personas. Las legiones no guardaban ya los confines y fronteras que irradiaban del centro del mundo.
Los meteoros arrasaron cientos, miles de leguas de empedrados por todo el orbe conocido, con todo, la ingeniería romana venció el paso de los siglos, muchas construcciones, puentes y acueductos resistieron impávidos a los elementos, las selvas no consiguieron ocultar las vías carreteras, y los trazados continuaron siendo útiles durante la edad oscura a los osados viajeros que arrostraban mil peligros al seguir aquellos rumbos plagados de bandidos: Unos, forajidos al uso. Otros, señores feudales de la espada, de la cruz o de ambas armas gravaban los viajes a fuerza de peajes que salpicaban por doquiera encrucijadas, cañadas y puertos.


Durante los siglos en que España fue dueña del mundo y nuestros navíos exploraban los confines del mar océano, apenas se viajaba por la piel de toro.


Cervantes nos habla de una Mancha desierta de hombres donde cada encuentro es novedad y reseña, y utiliza el recurso para hacer de ellos, uno a uno, épica aventura. Alonso Quijano hacía bien en ver castillos en las ventas, oasis en los solitarios páramos, ¿Cómo no habría de trocar molinos por gigantes y churras por legiones? ¿Cómo no hacer princesa de Aldonza Lorenzo? A la postre, espejismos difractados entre la soledad y el polvo manchego abrasado por el sol y batido por el viento.


En la práctica, sólo El Honrado Concejo de la Mesta de los Pastores de Castilla dio vida a los caminos exportando sus ricas lanas a toda Europa a lo largo de seiscientos años hasta su abolición en 1836. Por la cantábrica cornisa, a ambos lados de la cordillera, el Camino de Santiago generó cierta fluidez en los intercambios culturales, y poco más. No es de extrañar, que hasta casi concluso el siglo XIX, cuando se terminó la primitiva red de carreteras, orgullo de la modernidad, los viajes se realizaran en caravanas formadas por decenas de personas para darse común apoyo y asistencia, tal que sí no fueran a cruzar Castilla, sino el Gobi rumbo a Cipango.

Redactaba Don Mariano José de Larra en un artículo: Impresiones de un Viaje:

“Una endeble empresa sostiene la comunicación (Madrid-Badajoz) por medio de las galeras mensajerías aceleradas, que andan sesenta leguas en cinco días; es decir, que para llegar más pronto el mejor medio es apearse. Por otra parte, son tales, que galeras por galeras, se les pudieran preferir las de los forzados; sólo de quince en quince días sale una especie de coche-góndola con honores de diligencia. Servida además esta empresa por criados medianamente selváticos e insolentes, no ofrece al pasajero los mayores atractivos; añádase a esto que por economía, o por otras causas difíciles de penetrar, durante todo el viaje paran sus carruajes en la posada peor de todo el pueblo, donde hay más de una"

La galera infernal que Larra dibuja antecedió a la diligencia, sólo al final de su existencia aquellos carros admitieron amortiguación. Un entramado de cuerdas de esparto era el fondo que unía los dos ejes fijos que armaban las ruedas. Sobre la red se tiraba una cubierta que alguna vez fuera acolchada y se asentaban los bultos, mercancías y equipajes aprovechando sus cantos y esquinas para introducirlos en los cuadradillos de la malla. El carrozado lateral de barrotillo impedía la inclemencia con una cubierta exterior encerada y espartana estera por dentro. El techo era de lona. El acceso, trasero. Con lo que el destino hubiera dispuesto, acaso un colchón con mucha suerte, el galeote más que viajero, intentaba impedir la molienda de sus huesos situándolo sobre la carga. Y así, de esta manera, comenzaba el viaje. La distancia entre ejes oscilaba entre tres y cuatro metros, apenas metro y medio separaba a las ruedas. Los tiros, de hasta ocho mulas, indistintamente enjaezadas en parejas o en hilera. Cualquier otro andar que no fuera al paso hubiera sido suicidio. La velocidad en las mejores condiciones de navegación nueve o diez leguas diarias. Posadas y ventas son capítulo aparte, harina de otro costal.
Imagínate, pagado nauta del tren volador, el resultado de una buena pitanza a base de gachas de pastor con su compaña de morcilla, chorizo y torreznos, adornada de pimentera fritanga y de unas sardinas arenques. Deja volar tus sentidos, sobremanera el olfato, a ver al pasaje en tormentosa digestión dando palos al rosal, pero en galera, no en AVE.
De la villa de Jovellanos a Madrid, echar una docena de jornadas era de albricias. Partir en Creciente y llegar con Nueva, normal.

La arriería llevaba por bandera la honradez y autores diversos dan cumplida fe de esa virtud del oficio. Mi paisano, Don Jesús Evaristo de Casariego tuvo a bien transmitirnos su código de conducta, antaño, hubo de correr de boca en boca:

"Paso largo, vista más larga aun; mano izquierda; palabra como escritura; gramática parda; decir a todo el mundo mucho sí y poco no; no fiarse ni del ronzal de la propia mula, y sobre todo, honradez suma en el manejo de dineros ajenos, que son cosa sagrada"

Un tipo singular llama la atención dentro de este animado mundo, el oficio de espolique o mozo de espuelas. Su labor consistía en acompañar, cuidar y asistir caballería y viajero. Siempre a pie. Cumplido el alquiler, retornaba el animal a la posta de origen. Un guía, en definitiva.


En los crudos inviernos alumbraba la senda a la luz de una antorcha. Durante los estíos encontraba los más frescos de entre los manantiales. Debía, en buena ocasión, llevar al viajero a honesta posada y advertirle de cuchitriles y piojos, de malos yantares y aguados vinos.
Al igual que los mayorales de diligencias y galeras, podía portar armas, lo que alejaba el peligro de asaltos durante las travesías. Era, en muchas ocasiones, correo y mensajero. De entre los más veloces y fiables algunos llegaron a realizar esa labor en exclusiva. Aún se recuerda en Luarca al sin par Sindo que recorría campo a través por atajos y secretos caminos la distancia de más de ochenta kilómetros hasta Oviedo en menos de una jornada y que prosperó en la arriería gracias a su buen hacer.

De esos ya míticos espoliques encontramos referencia sobrada en la literatura, baste el botón de muestra que Don Benito Pérez Galdós nos lega en magnífica prosa, la que adorna sus Episodios Nacionales. Las líneas siguientes pertenecen a De Cartago a Sagunto

“…Como encantada por achaque de brujería o maleficio, no lo creo, señor -replicó mi espolique-. Ahora, si achacamos a encantamento el golpe de gente, el rebullicio, el entrar y salir de oficiales, curas, mujeres de toda laya... con perdón... todos pidiendo de comer, comiendo el que puede, éstos borrachos por el mosto, aquéllos por el meneo de los naipes... si es así, la casa de Irucheta está dada, como quien dice, a todos los demonios.”(…) Ya entraba la luz solar en la habitación cuando dije a mi espolique: Mientras yo me levanto vete callandito a la cocina, manda que me aderecen la riquísima esencia de castañas que aquí llaman café, y me la traes con abundante leche bien caliente para desayunarme. Para ti pides el chorizo y panazo que te gusta. En cuantico que metamos ese lastre en el cuerpo recogemos nuestros bártulos, bajamos de puntillas sin que nadie nos vea, pagamos la cuenta, ensillamos el jaco y salimos pitando de esta condenada Tafalla”

Desconozco de dónde le viene a D. Benito el cariño por Tafalla. Máxime, cuando el Corsario de Navarra, Don Francisco Espoz y Mina, atacó la plaza al gabacho en 1911 y se la arrebató el año siguiente. La mora Al-Tafaylla, (Dónde comienzan los cultivos) Enclave estratégico napoleónico, a veinte alcances de cañón de 12 libras de Pamplona, cuartel general francés el mismo año de la invasión.
Lo que sí apreciamos al primer golpe de vista es la complicidad del viajero y su espolique. Nos lo cuenta el plural empleado en la descripción de las labores, el especial cuidado con que el patrón cuida del almuerzo de los dos, el entendimiento que adorna al espolique y del que hace gala a la hora de pintar el fresco de la posada.

Podría, en el antiguo régimen, ser espolique sinónimo de escudero, de adelantado criado para su señor, nos aproximaríamos a sus menesteres y obligaciones. De igual manera, como no ver en Sindo a un Filípides de la edad moderna o a un mandadero medieval, corriendo leguas entre fortalezas, con nuevas a Sancho el Fuerte del desastre de Alarcos.
Cometeríamos un error, la gracia de espolique es libertad, la conforma su independencia. No es siervo ni soldado, sino que alquila al viajero su experiencia y dominio del y para el camino. Durante las guerras carlistas ejercieron su labor sin dificultades notables. Fueron respetados por parte de ambos bandos puesto que con igual diligencia sirvieron a liberales y monárquicos. Estaban los caminos norteños como para mover tropas a la buena de Dios.


El hombre que hogaño se daba al viaje en soledad habría de ser osado, valiente y aventurero, otra opción era estar como una cabra, dejando a un lado a locos y almas en pena, las anteriores virtudes siempre van de la mano de la inteligencia. ¿Cómo no habría nuestro viajero de hacerse acompañar de un avispado conocedor de la ruta? Al menos, en los territorios más inhóspitos y arriesgados, en los temibles pasos de la Cordillera Cantábrica, los Pirineos o en los despeñaderos de la Sierra Morena.
Y nuestro espolique, a la sabiduría que cada legua sumara a su conocimiento, habría de añadir lo aprendido de aquellos hombres singulares por los que era solicitado para hollar esas sendas.

“La libertad Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos (…) por ella se puede y debe aventurar la vida”

Se cuenta como cierta esta anécdota sobre el conde de Romanones que en una partida de caza a la que asistía como era su costumbre a lomos de un pollino, el osado espolique que a su vera caminaba le espeto:

- Con todo el dinero que tiene vuestra señoría. ¿Cómo no lo reparte entre los españoles.
-¿Cuánto dinero crees que tengo?

Nuestro héroe aventuró una cifra.

El autor del Decreto de la Jornada de Ocho Horas, hizo sus cálculos y echando mano a la faltriquera respondió:

-Ahí tienes la peseta que te corresponde de tu parte.

Y que decir de los espoliques de allende los mares.Un apunte.Durante la construcción a mediados del siglo XIX del Ferrocarril Bolívar de Tucacas a las Minas de Aroa, los ingenieros de caminos se adentraban en la selva a marcar los trazados. Correspondió el primer intento, hubo tres durante 86 años, al ingeniero inglés Robert Stephenson, hijo de George Stephenson, el inventor del ferrocarril que se hizo acompañar adecuadamente...

“… precisamos de la compañía de espoliques que atendían a todos los menesteres del viaje: ensillar y desensillar las cabalgaduras, bañarlas, mover equipajes, avisar de los peligros y fieras de la selva (…) Si se trataba de corta permanencia, esperaban a sus patrones, pero si éstos prolongaban su estancia, entonces regresaban con bestias y bagajes a fuerza de acopiar nuevos suministros”

"La curiosa non se pique si la llaman espolique" Reza el dicho carretero y asturiano. Es de ley. En un individuo dueño de caminos y sendas, quedaría a su criterio tratar con discreción asuntos peliagudos. A su albedrío, dejar correr unos chismes y callar los que menester hubiere de silenciar. Aunque no da el espolique tono de felón o correveidile, el que calla otorga, o aún mejor: Sabes más por lo que te ahorras que por lo que cuentas. En esencia, era el portador de noticias y nuevas: Las grandes, y las de andar por casa. Y aunque fuera maestro en discreción y tacto, sobraría seguro, alcahuete y metomentodo quien pusiera en su boca y a conveniencia mentiras y dislates.

Y ahora voy arrimar el ascua a mi sardina: Candasina y cantábrica por cierto, a la plancha manjar y de espolique: en arenque magnífico sustento.

Muleta, voy a usar prestada de un gran humanista, sí añado montañero, es reiteración de sabia humanidad, pero me gusta. Hace pocas fechas el maestro palentino Don Alejandro Díez Riol apuntaba comentando un libro, afición que le honra y de la que aprendemos unos cuantos lebreles.

“El autor del libro que comento se llamaba Luis García Guinea que fue notario de Cervera en la década de los últimos 40 y primera mitad de los 50. Muy deportista, Presidente del Club de Fútbol de Cervera, gran nadador, montañero, subió varios años a la cumbre de Curavacas por el Norte, de ahí ese nombre –vía del notario- que ya se ha hecho un hueco en esa montaña. Lo hacía siempre acompañado de “espoliques” o sea acompañantes de Cervera y sobre todo de Resoba.”

Me consta que Don Alejandro no elige calificativos y epítetos a las siete y media, luego, cuando dice espolique, no menta criado, ni porteador, sino espolique.

Y claro, veo al Atrevido* como al gran espolique de los Picos de Europa. En su actitud de experto guía, en su apasionante prosa que aún nos sobrecoge por su sencilla honradez, de la misma manera que lo hizo con Don Pedro Pidal, el primero en darla a conocer al tiempo que la suya propia, relatando la primera al Urriellu. Creo que así lo ve Don Francisco Ballesteros cuando nos arrebata relatándonos el paso que guió el Cainejo (Perdona Paco) entre los dos macizos señeros, antes de la hazaña

Eran espoliques los Cargadores Reunidos, claro que sí. Apurando un poco el espíritu que nos anima, mucho ha de haber de espoliques en nuestros guías actuales y en los corredores de la Travesera, quizás su mensaje no vaya lacrado, ni se susurre al oído de viva voz. Simplemente corre y vuela por los collados y las cumbres y nos trae recuerdos de nuestros abuelos, aquellos hombres y mujeres de una dureza sin par, de una fortaleza de corazón a toda prueba, que en buena hora, precedieron nuestros pasos.

Gracias, lector amable, por haber soportado paciente este relato a lomos de esta humilde cabalgadura que es la pequeña historia. Ojalá mi pluma medio roma, haya sido buena compaña de espolique.





.............................Alfredo Íñiguez.....2009

*Según investigaciones de Don Francisco Ballesteros Villar, el verdadero apodo de Don Gregorio Pérez no era "El Cainejo", condición de todos aquellos bravos pastores de la peña de Cain, sino "El Atrevido" . Llama poderosamente la atención que sus propios paisanos que tenían fama de no morir en la cama sino despeñados, dado los riesgos que asumían en su labor cotidiana de pastoreo, distinguieran al mítico pastor con tal apelativo.

Bibliografía.

"Episodios Nacionales" Benito Pérez Galdós
"Viajeros en el tiempo, Asturias, tránsito e historia" Fernando Romero García
“Revista de Folklore" Fundación Joaquín Díaz
“Revista de Obras Públicas, Febrero 1984”
“Historias y Leyendas de Guadalajara” Felipe Olivier López-Merlo
“Delgado de Smith, Yamile: Trabajo y Migración a propósito de la construcción
del Ferrocarril del siglo XXI. Experiencia venezolana”
"Foro Picos de Europa"

domingo, mayo 03, 2009

ORO DE LEY

Ya sabía yo que me iban a fastidiar la última entrada...




Trabajar la filigrana exige una preparación previa del material. El oro puro, Xavi, ha de rebajarse con un porcentaje adecuado de plata, Iniesta, y unas pizcas de cobre, Puyol. El resultado es oro de Ley.
A partir de aquí todo queda en manos del orfebre, Guardiola, el material ha de laminarse, Henry, hasta obtener la sección adecuada, limpia de impurezas. Se ha de definir el campo de trabajo, Eto´o, delimitándolo con precisión. Es entonces, cuando sobre el recorte se coloca a la plantilla previamente dibujada por el artesano y empieza a trabajar el buril, de duro acero, afilado exquisitamente, que ira trazando los arabescos con precisión quirúrgica, Messi.
Lo demás es fácil, recocer a fuego el material de vez en cuando, Alves, para mantener su condición dúctil e ir trabajando cantos, Piqué, y esquinas, Abidal. A veces, no es necesario aplicar excesiva fuerza sobre el campo de trabajo, Valdés, cuando la aleación es casi perfecta. Un pulido adecuado, Busquets y a otra cosa mariposa, El Chelsea.
Es de vital importancia, recoger los recortes resultantes para ser fundidos de nuevo y restaurarles la Ley, El Madrid.
..........................Alfredo Íñiguez...2009
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jueves, abril 30, 2009

MADRID




...Por tantas cosas buenas que soñamos desde aquí.
Y vas a ver, lo que es canela fina
Y armar la tremolina, cuando vayas a Madrí. ¡Qué sí!


En un schottisch correctamente ejecutado se ha de girar en el espacio de superficie de un ladrillo o baldosa y mirando siempre al frente…con la otra mano, metida en el bolsillo del chaleco y con los dos pies juntos, el bailarín gira en redondo sobre las plantas de sus gatos. Cuando la vía lo exige, el chulapo da tres pasos hacia atrás, otros tres hacia delante y reinicia la escalada.
Se puede aprender a bailar el Chotis en las Vistillas, a la vera del Palacio Real, en la Pradera de San Isidro durante las fiestas del santo patrón de Madrid…y como no, en la Pedriza.

Sonó el cornetín de órdenes a franco de salida. El sol de la mañana alargaba las sombras de los antiaéreos en el patio de armas. El astro parecía ascender Arturo Soria arriba derramando esa luz que sólo en Madrid es siempre primaveral aunque campe el invierno por sus fueros y desde el norte, el viento de Castilla que venía rugiendo por las estepas, se vuelva aun más frío tras remontar Guadarrama y te cruce la cara con mil cristales helados.

El “primero” de guardia repitió el chiste ¿Qué asturianos? ¿Otra vez de “escalo”? La verdad sea dicha, una vez acostumbrados a ver el material en las bolsas, jamás nos habían dado marcha atrás en la revista y puedo jurar que la política imperante entonces era crujir, al menos, a la mitad de los francos de paseo. No éramos la emperatriz de Lavapiés pero al menos había “cuartel”… Esperaba a la puerta de la agrupación Agustín Bastante. Hacia honor a su nombre, siempre estaba a gusto. A su apellido lo dejaban corto unas espaldas de estibador que encuadraban ciento y noventa centímetros de humanidad. El hecho de que viviera en la plaza de Hércules simplemente una gozada ¡Dónde sino!
Manejaba el Gusti un Renault Fuego, a fuego, lo juro. Como buen piquista de la época, tenía mis más con las placas pedriceras, pero elegía, cuando podía, o me dejaban, la M30 rumbo al Real antes que volar por la carretera de Burgos con rumbo incierto, a doscientos a la hora, al calizo paraíso de La Cabrera...Eso sí, escalando ya no me quedaba miedo que pasar.


Más… ¡ Pobre ignorante! No soy nadie para glosar escuelas e historias madrileñas de montaña, y menos, con los amigos que la vida tuvo a bien poner en mi camino…
A veces los recuerdos nos engañan, quizás ese filtro maravilloso que es el tiempo fija en nuestra memoria aquello que nos hizo felices y tamiza sabiamente posos no tan agradables, ni tan románticos, pero quiero a esa ciudad como a mi Gijón. Siempre fui feliz en Madrid. Él de camino a la vendimia manchega y él de Tierno Galván: Cuando los parques públicos eran campos base y el puente de Toledo un rocódromo...

Le pese a quién le pese, la Capital sabe ejercer como tal cuando los tiempos lo exigen. La desgracia para nosotros es que casi siempre ha sido contra algo, léase gabacho o colgando el No Pasaran en la ciudad universitaria, parando golpistas de mierda o enterrando laboralistas. Hasta en la manipulación de la historia la Villa y Corte es genial y sino que se lo pregunten al pobre Esquilache que se jaló pedazo de revuelta a costa de unos “Chambergos” y un quítame allá estas capas, cuando Carlos: el tercero, consintió que el pan se pusiera por los cielos del Foro; acaparado el trigo por los de siempre, que de aquella -como ahora- manejaban la materia prima y arrasaban al humilde en especias. Que más da trigo que hipoteca. Lo triste del tema es que el infeliz Leopoldo fue el artífice de parques y jardines, pavimentos y alcantarillas…

No es santo de mi devoción el C.O.I. pero como a la viejecita castiza y entrañable del anuncio me gustaría vivir unos años más y darme una vuelta postinera por Alcalá en plena Olimpiada del brazo de una chulapa, a poder ser. Mientras hay vida hay esperanza, aunque alguna se haya empeñado en reventar la frase.
Vuesas mercedes ya me entienden.




...........................Alfredo Íñiguez...2009

viernes, abril 17, 2009

El Picu




.....................................Dibujo.........Pepe García



Se elevó desde las llanuras abisales a tocar el cielo. La erosión fue su compañera de milenios, de edades apenas vislumbradas. En su abrazo de amante le talló una proa y un camino de vuelta al mar.

Su piel es la de la Ballena Blanca, como ella, arrastra cientos de cabos enmarañados y el acero la desgarra herida por los arpones de Ahab.

Heredó del océano su virtud y su fuerza. Desde las atalayas arrebata y engaña como el mar. Sólo cuando el marino traza su camino de espuma aguas adentro, muestra su condición y su verdad.

La norte es el atlántico. Por él, un nuevo mundo encontró Schulze, siguiendo la estela del bravo marinero y el capitán Pidal.

La sur, el mare nostrum, cercano y entrañable. Cuna y despertar de la pasión de muchos. Cartago y Roma juntos, y al igual que sus piedras milenarias, mil pasos han pulido su rostro hasta hacerlo brillar.

El inmenso Pacífico es la oeste. Aquí no hay más que hablar.

Quisiera ver en el Cantábrico a la este. Nuestro pequeño mar, donde de pronto ruge la galerna y más vale que sepas navegar.







.................................Alfredo Íñiguez....2009

domingo, abril 12, 2009

EL ALPINISTA




La ambición, el motor del mundo. Había caído en sus redes y todo lo que sucedió después, no era, sino el devenir indefectible del destino. Un deseo irrefrenable me había empujado a aquella escalada, alimentado a lo largo de dos décadas, ni siquiera recordaba como aquella loca empresa se había instalado en mi persona como un apéndice, cuan si fuese una extremidad, con arterías, músculos, terminaciones nerviosas…vivía y se alimentaba de mi sangre, de mis pensamientos. Fuera cual fuese la ascensión a la que me llevaran mis pasos, en cuanto mi mente bajaba la guardia, allí estaba ¡Esa maldita pared!

¿Sabéis lo peor? ¿Lo pésimo? Que sabía a ciencia cierta que me traería problemas. Y ahora estaba de lleno en ellos, metido hasta el cuello en un jardín de berenjenas y con mala salida, muy mala solución, si es que la había.
Para empezar toda una suerte de dislates, andaba cojo hacía tres horas. Un puñetero crampón se había roto. Porque sí. Como pude, amarré el automático de la caña al talón con un cordino, cada media docena de patadas se aflojaba y se salía de madre mientras intentaba alcanzar el final de aquel nevero infame, a la pata coja, como fuese, pero estaba claro, alguien tenía la sartén por el mango, y ese, no era yo. El tiempo, garantizado por la meteo, se torció como la manteca al sol. Había comenzado a nevar, cada minuto más intensamente. En principio, no me afectaba gran cosa, teniendo en cuenta que la fuerte pendiente no retenía al sudario de cristal, pero en la parte superior de la montaña se acumulaba a marchas forzadas y la gravedad haría su trabajo en breve, y así fue. Aguanté media docena de embates anclado a los piolets, no tenía donde esconderme. Hasta que llegó el condenado, rugiendo como una fiera, con garras que eran piedras de todos los tamaños, me arrancó de la pared.

La sala era de un blanco desconocido para mí. Fluorescente, sin una sombra. Había a lo largo del perímetro de la habitación unas hileras de sillas, también blancas, ergonómicas, muy cómodas, la verdad. Tardé unos minutos en intentar ubicarme y aunque no lo conseguí en absoluto, al menos recordaba que había salido volando nevero abajo. Tenía un aspecto infame, me faltaba una bota, la derecha. La siniestra, hacía honor a su nombre, media suela despegada y la caña destrozada. Curioso, del masacrado cordino, a su rededor, colgaba el crampón de los huevos.
El pantalón de tempestad estaba hecho jirones, por doquiera asomaba la muda interior. La chupa parecía un ecce homo y no tenía mochila, ni guantes, ni casco. Todo embarrado, de los pies a la cabeza.
Pero yo estaba intacto. Y justo al darme cuenta del detalle, comencé a mosquearme seria y cabalmente.
No sé cuánto tiempo estuve dándole vueltas al asunto, desde luego, si aquello era lo que parecía, la cuestión tomaba un sesgo preocupante, aunque, por otra parte, si podía exprimirme la mollera, tan mal no iba la cosa o eso creía yo justo en el instante, cuando, en la inmaculada pared se abrió un hueco, un portal y, ¡Madre mía! Envuelta en un sari carmesí, apareció la morena más espectacular que los siglos han visto.

-Tendría la bondad de acompañarme.
El condicional sonó imperativo, pero… ¡Qué voz! La melodía, de un arpa. La textura, de un violín. El color, de un clarinete. A su lado, la Callas hubiera palidecido de envidia
-¡De mil amores!
Repliqué entusiasmado, como Tejure.

Pasamos a un pasillo tan aséptico como la estancia anterior. De pronto, se paró en seco. Yo que caminaba como un perrillo tras aquella beldad arrastrando el crampón por el suelo, hube de realizar una maniobra evasiva para no llevármela por delante…algo me dijo que, por el momento, mejor guardar las distancias. De la pared, como anteriormente, surgió de la nada una pequeña alacena, la diosa, recogió una túnica naranja y unos zuecos que me entregó y con una sonrisa encantadora- en el sentido etimológico de la palabra- me espetó al tiempo que otro sésamo se desplegaba ante mí:

-Puede usted asearse. Estamos en el infierno. No en una cochiquera.
Y con una fuerza sobrehumana me empujó a la ducha.
La sonrisa de imbécil que estaba esbozando, se quedó en eso, en una mueca estulta.



Hubiera sido, a pesar del agua caliente, la más fría ducha de mi vida, si no hubiese sido, la primera de mi muerte. Y mentiría, si os dijera que no la disfruté. Al menos aquí, pensaba, no tendrán problemas para calentar el agua.
No me sentaba mal el trapo aquel. A caballo entre un quimono y una bata era de suave tacto. Los zuecos, de mi número, un auténtico bálsamo acostumbrados mis pies a las pesadas botas y a los pies de gato.
Cumplí encantado la orden de la diablesa de mis entretelas. El umbral escamoteable dio paso otra vez al corredor donde con un gesto de aprobación me indicó que la siguiera. Medio hipnotizado tras sus caderas bamboleantes me encontré de pronto en un inmenso espacio, impresionante, si no era Carrara aquel mármol de rosadas vetas que mancillaba mi caminar, se le parecía mucho. A lo largo y ancho de aquella inmensa pieza cuadrangular, unas columnas salomónicas, sino en el orden sí en el tamaño, formaban una suerte de claustro contra las murallas perimetrales, por él, cientos de seres vestidos con túnicas azafrán departían en animados corrillos o paseaban. La garota infernal hizo una reverencia y desapareció. En el centro de aquel universo, una inmensa fuente enmarcaba un pedestal ciclópeo que sustentaba una estatua de bronce: El Ángel Caído. Sí, sí… la obra que firmó Ricardo Bellver y los madriles tenéis en el Retiro, pero a una escala inconcebible y en un bronce pulimentado hasta la textura del titanio. Los techos, se elevaban tan altos que daban vértigo y eran negros, de Calatorao, me dije. La impresión que causaba al espíritu aquella magnificencia era sublime, aunque el fondo del pozo hubiera habido estar abajo.
Tras asimilar la epatante visión no me fue difícil buscar acomodo, al lado de una hermosa joya jónica, se destacaba un grupo por sus grandes voces, por supuesto, en castellano.
Acerqué mis pasos con cierta solemnidad- debía ser la túnica- y me dirigí a un personaje que en aquel instante no pronunciaba palabra, el resto hablaba a un tiempo.

-Buenos días nos dé Dios.
De no se sabe donde, una voz potente y gutural ocupó todo el espacio del palacio.
-¡Hombre, ya tenemos a otro gracioso con Nos!
Para que negar que me acojoné bastante.

El grupo de compatriotas se me quedó mirando un segundo, y comenzaron a saludarme todos a la vez, como es de recibo. Tras las presentaciones, continuaron el debate, hablaban de fútbol. Aproveché el contubernio Madrid, Barça e hice un aparte con el personaje al que me había dirigido en un principio. Se llamaba Ramón y era peón de albañil, y lo que son las cosas, se había caído de un andamio. Quid pro quo. Le relate lo mío y congeniamos rápidamente. Por su parte, me contó que era de Cee, a un paso de Fisterra y no le gustaba el balompié, de ahí que no abriera la boca- la otra opción es que hubiera sido mudo-coincidimos ambos en la manera de entrar en el averno, con la salvedad, que a él, le había tocado una rubia por anfitriona. Se nos acercó en aquel instante una chica de Valladolid, muy guapa, por cierto, la había diñado de cáncer de pulmón, dos cajas de Malboro al día. Le pedí un cigarrillo por probar si había tabaco, y de la columna Jónica, por enésima vez, una compuerta mágica me sirvió un paquete de Winston, lo que fuma un servidor. Empezaba a gustarme la maquinaria infernal.
La muchacha, Pilar era su gracia, nos contó que a ella la recibió un maromo de armas tomar, por lo que leí entre líneas, marcaba inmenso bagayo.
Mon, al cual como buen gallego, fiaba bastante su capacidad de adaptación emigrante, nos comentó que aquello habría de ser un centro de recepción y reparto de destinos, porque había observado como a la vez que se sumaba gente nueva, otra, iba desapareciendo de los grupos. Calculaba, que pronto le tocaría marchar, puesto que, apenas quedaba nadie de los que se encontró a su llegada. Y bajando la voz arguyó:

-Yo, si es por oficios, quiero ir al infierno español.

-Coño Mon ¿Por qué?

-Esto me lo dijo un paisano tuyo, asturiano, trabajando en Ginebra. Todos los infiernos de los peones albañiles son iguales: Una inmensa pila de mierda, un carretillo y una pala. Tienes que cargar el carretillo y mover el montón de merda del sitio una vez, y otra, por toda la eternidad.

Con los ojos como platos, pregunto Pili.

-Pero, sí son iguales ¿Por qué eliges el español?

Carayo! En el infierno español; cuando hay mierda, falta la pala; cuando hay pala, falta la merda, o el carretillo; y el día que esta todo y hay tajo; suele ser jueves, cuando descansa Pedro Botero…El encargao…

La Pili y yo nos tronchamos por los suelos de Carrara. Pero un rato después me preguntaba… Y… ¿Cómo diablos será el infierno alpinista? Para mi desgracia, se me ocurrieron un par de cosas.
Aun me recuperaba del dolor de abdominales, cuando el son de una campana reverberó en el aire llenándolo de armónicos de una sutileza celestial… o infernal… empezaba a hacerme un lío.

-Ahora verás. Dijo el de Cee.

Los condenados, a un tiempo, comenzaron a caminar hacia uno de los fondos. Se destiló el mármol como humo y un gran frontispicio apareció por ensalmo, rebasamos el umbral…Me quedé sin aliento. No os dije antes que en un cálculo aproximado podríamos ser varios miles .Ya no me quedó duda alguna. Unas mesas corridas en número de veinte, dispuestas en paralelo, albergaban doscientas sillas a cada mano por unidad. Una avenida central dividía en dos partes aquella disposición, y en su final, sobre un estrado, presidía imponente otra mesa de una factura imposible. En su centro, un trono, elevaba al menos seis metros su respaldo, aunque la distancia lo impedía, no era difícil imaginar la riqueza de formas arrancadas a la madera.
Cada alma disponía de su propia silla, con su nombre tallado en el respaldo de filigrana, me pareció cerezo, aunque la ebanistería nunca fue mi fuerte. No me extraño lo más mínimo que mi lugar estuviera entre Pilar y Pepe.
Se hizo el silencio, todos nos quedamos de pie frente al asiento. De súbito, por la arteria principal surgió una comitiva. De una majestad inaudita, aquellos príncipes y princesas inclinaban levemente la cabeza al pasar, saludaban. A la cabeza, un personaje de rasgos perfectos y una diáfana sonrisa avanzaba sin rozamiento, parecía flotar. Así, cada uno de ellos, ocupo su ubicación preferencial. A una palmada de aquel personaje, todos ocupamos nuestro lugar. Él, fue el último en tomar asiento.
La mesa era riquísima, la cubertería de plata poseía el pulimento del marfil, como no, las iniciales enlazadas grabadas a buril ostentaban un relieve que atrapaba la luz hasta difractarla. No pude sustraerme a la tentación de golpear la boca de una copa con el índice, el sonido resultante pareció sostenerse minutos en el aire.
El centro floral, que tenía en frente, enmarcaba una docena de gérberas y otras flores silvestres entre helechos. Levante la vista, las paredes construidas con bloques de piedra caliza estaban adornadas con tapices descomunales, presentaban las figuras imponentes de unos guerreros con armaduras negras. Cada uno de ellos, con su nombre en la parte inferior. Comencé a leer alucinado: Andrameleck, Abaddón, Asmodeo, Astaroth…de manera intuitiva dirigí la vista por encima del trono, un tapiz ligeramente más grande que los otros rezaba… Phosphoros, el portador de luz… A su derecha Barack, el rayo caído, a la izquierda Leviatán, el almirante. El siguiente rostro me resultó conocido, no en vano, había pasado ante mí: Belial, el abismo, la destrucción. Puedo jurar, que a pesar de la distancia, el General esbozó una sonrisa cuando me fue imposible evitar mirarle a los ojos.

Tan absorto me encontraba que apenas me di cuenta que habían empezado a servir, una legión de mayordomos y camareros atendía el banquete, sobra decir, que la hostelería en el averno posee, al menos, una docena de estrellas michelín. Pantagruélico, desfilaron ante nosotros los manjares más exquisitos, las carnes y pescados con matices y sabores inenarrables, los mariscos…a Ramón el de Fisterra se le salían los ojos de las orbitas… Los vinos… ¡Qué caldos! Irreconocibles al paladar de un mortal, para que me voy a extender en este punto…ya os tocará, ya. Eso sí, a los postres… ¡Pobres monjitas!... Le pedí a un camarero un orujillo y… ¡Que el demonio me lleve si no era de la Liébana!

Aquella sobremesa, resultó exquisita, deliciosa. Un sumiller se dirigió a nosotros con un carrillo de Habanos. A mi turno, no pude evitar vacilar entre un Montecristo nº 4, un Siglo VI de Cohíba y un serie D nº 4 de Partagás. Con un elegante gesto me dijo:
-Quizás el señor prefiera encender el Montecristo. Acompaña espléndidamente a la digestión.
Asentí agradecido y en una pequeña bandeja me sirvió todos los ejemplares objetos de mis dudas, así como un Churchill y un Lancero. Antes de irse, sacó del bolsillo de su chaqué un sacabocados que me entregó.

-El señor puede quedárselo y, por favor, disfrute los Habanos. ¿Desea que se lo encienda el caballero?
- Faltaría más ¡Muchas gracias!
Sólo cuando comencé a saborear el veguero caí en la cuenta, la guillotina de acero estaba montada en oro, con las iniciales correspondientes. Pilar, me enseño en ese momento un mechero, también de colorao festoneado de brillantes:
-Mi primer día.

Un par de detalles llamaron poderosamente mi atención: En primer lugar, nadie parecía preocupado por su suerte. En nuestro círculo se sentaban un par de músicos, se habían dejado el pellejo en una comarcal. Una anciana maestra de escuela, simplemente vencida por los años. Un cartero, le había despachado el corazón. Un arquitecto de Barcelona y un pescador de altura que se habían ido a pique; uno con el yate, el segundo, se había caído por la borda al mar en el Gran Sol. La conversación pasaba de la mar a la montaña; del andamio a la partitura; de las Torres Gemelas a la Seguridad Social, Pilar había sido enfermera, más, de la situación pertinente…ni palabra.
El otro, si queréis, inconcebible. Habida cuenta que tanto los caldos como los licores espirituosos habían corrido en abundancia, incluso en demasía, nadie, en ningún lugar, parecía estar perjudicado y ni por asomo detecté la menor discusión subida de tono.

Llegado el momento, animada y ordenadamente fuimos abandonando el comedor por dónde habíamos venido. El séquito del General encabezando la procesión. Ganado el palacio Jónico, otra sorpresa, estaba amueblado con toda suerte de sofás, sillones, triclinios… con sus correspondientes mesas. A pesar de la mezcla inaudita de estilos y formas, el conjunto resultaba de una extraña belleza. La iluminación principal que parecía emanar del propio mármol estaba ahora atenuada de tal forma que las lámparas sitas en cada combinado hacían su función de hechizante manera. Escogió para nuestro grupo el arquitecto un espacio art dèco, con muy buen tino he de decir. Sobre la mesa de palisandro el cromo dibujaba una pantera saltando sobre un antílope.
Dispuestos en pequeños montoncitos había unos programas. Me mudó el color.
Mstislav Rostropovich. Concierto para Cello y Orquesta, Op. 104 de Anthoni Dvorak. Orquesta Real del Concertgebouw dirige Willen Mengelberg…
De cómo instantes después accedí a la sala de conciertos. De la partitura, la orquesta, el director, el solista…el propio espacio acústico, tengo un nebuloso recuerdo… Quiero pensar que mi alma aun lastrada por las imperfectas aristas de la vida terrena era incapaz de asimilar tal cúmulo de maravillas…Que un éxtasis lisérgico a otro plano me impide describir aquellas sensaciones o, que simple y llanamente es imposible hacerlo.
Dejamos el nirvana, de nuevo ante la efigie del Ángel Caído los pórticos mágicos dejaban paso a la multitud que abandonaba otros salones y estadios, en cada uno, un espectáculo diferente. Llamaba la atención por el colorido, la salida de un Argentina Brasil…a dos…calculé…Por estos lares estarán esperando a que la diñen Pelé, Maradona y el Messi como a oro en paño. Reconocí a Mon, había disfrutado de un concierto de música celta…Ya no le volvería a ver. Mi diablesa me estaba esperando.

-Puede usted seguirme, por favor.
Y esta vez, su hermosa voz sonó extrañamente amable, incluso servil. Como detecté el hueco en el flanco, osé preguntar:
-¿Adónde me llevas?
Pero cerró filas…
-No me corresponde facilitarle esa información.

Ganamos un pasillo como el de mi ingreso y de nuevo parecida maniobra.

-Por favor…
Su satánico bombón me condujo a una especie de boutique de caballeros. Ropajes, tejidos y cortes recorrían el tiempo de la humanidad. Atendida por un sastre singular de amanerado trato, entre ambos me dejaron planchado. Parecía un lord del Imperio.

El corredor había mutado en una vereda de tierra donde esperaba un carruaje victoriano exquisitamente enganchado, estaba aparejado a ocho purasangres españoles. Un palafrenero sostenía la puerta abierta. Le eché una última mirada a Vampirella, me despidió con una reverencia y subí.
Atardecía, durante unos minutos el camino discurrió a través de un bosque de carvallos de venerable edad, al trote, el cochero guió con singular maestría entre aquella selva paradisíaca. El sol había rebasado el horizonte cuando salimos de la fronda a unos prados apacibles e inmensos de los que surgía una imponente mansión. Giró la carroza alrededor de una plaza y se detuvo frente a las escalinatas de entrada. Descendí. Los prados eran vírgenes, aunque estaban cuidados, no se apreciaban jardines ni parterres pero en el mismo centro de la glorieta un árbol extraordinario presidía aquella naturaleza.
No lo pude evitar:
-El árbol de la vida. Del bien…Y del mal…musité
Y en mi cabeza resonó una voz…
-Correcto.
Me recibió un conocido, podría jurarlo, aquel mayordomo era el mismo sumiller de los puros.
-Avant monsieur. S´il vous plait.
A través de un hall exquisito seguí al solemne servidor hasta una gran puerta. La abrió.
-El Señor le espera…
-Gracias Bautista. (Lo dije con segundas, pero no se dio por aludido)

Accedí al salón, en realidad una biblioteca. Cuajada de hermosos volúmenes. Frente a una chimenea estaba en pie.

-Buenas noches Alfredo. Encantado de contar con tu presencia, aquí, con Nos. Y sonrió…

- Molto obbligato Maestro.

Fredooo…no te pases. Pensé inmediatamente.

-Nooo…Questo bene… La lingua degli uomini sono uno dei miei punti deboli.

Amablemente, con un gesto, me invitó a tomar asiento en uno de los dos sillones
frente al crepitante fuego.

-¿Una copa?... ¿Orujillo de la Liébana?

Asentí encantado. Penetró de inmediato Bautista con una bandeja.

- Tenía cierto interés en conocerte personalmente. Desde que inventasteis el alpinismo he seguido vuestros afanes con atención. Siempre subiendo y bajando. Vuestra afición me trae buenos recuerdos, digamos, de juventud. Además, me causó un gran placer que tu amigo Christian, bonito nombre, y tú, me dedicarais una vía. Es de agradecer que se acuerden de uno.
-El mérito es de sus satánicas majestades, señor.
-También, también. Esperamos con impaciencia sus conciertos.
-Me encantará asistir, si ello es posible.
-Sin duda, como habrás podido apreciar nuestra programación es universal, contamos con los mejores…
-¿Podría hacerle una pregunta?
-¡Aaaaay!... El cielo: la Trinidad y toda la corte... Sinceramente, esperaba más de ti…Aunque ¡Qué se le va a hacer!…Todos preguntáis lo mismo.
Tienes toda la eternidad por delante para comprenderlo. Pero, ¿No te parece que allá arriba hay demasiados Jefes? ¿Qué el paraíso se oferta tal que unas vacaciones en Punta Cana? ¿Qué el Jannat al-na’im islámico es en esencia un burdel?
Por otra parte, si fuera cierto lo que de mí se cuenta y mi labor fuera corromper al ser humano ¿No te resulta muy fácil el encargo para el poderío que se me atribuye? Si acaso hubiere de atrapar las almas de los hombres malvados para torturarlas in aeternum. ¿No estimas qué me aburriría en demasía? Estaría preso del mundo de la política y los negocios…sólo con sentarme bajo la Piedad de Miguel Ángel, me hartaría de cosechar entre la curia vaticana…

A estas alturas del discurso me había puesto colorado...

-…Estoy mucho más cerca del Bosón de Higgs que de los cuentos de los profetas. ¿Cuál para ti es el polo bueno, el positivo o el negativo? ¿Dónde esta el bien, en el Ying o en el Yang? Maldecís al lobo: Noble y valiente y veneráis a la rata del aire: La paloma. ¿Por qué santificáis el día abrasador y negáis a la noche cuajada de estrellas? Tras siglos de abrasar ánimas, los teólogos niegan ahora mi infernal cometido ¿Cui prodest?
Vuestro Dios es un producto del miedo. Yo, soy vuestro terror.
Resulta sencillo achacarme vuestras guerras y genocidios ¿Cuántas y cuántos en nombre de Dios?... Las atrocidades de las que sembráis el orbe. Luego, os confesáis ante un curilla imberbe y asexuado y aquí paz y después gloria. ¡Qué fácil! ¡Qué cínico! ¡Qué inmoral!

El aire se saturó de estática y ozono, si hubiera llevado piolet hubiera comenzado a crepitar. Me bebí el orujo de un trago.

-¿No pensarás que estás ante un lord de la Reina? ¿No creerás lo que ves?… Armaduras… Generales…Carruajes Mayordomos- muy bueno lo del Bautista- apuntilló. Incluso en vuestro ínfimo conocimiento ya sabéis que toda percepción es engañosa y, así todo, pretendéis poner un Creador del Universo a los pies de un pobre simio que habita un cuchitril en el último de los sistemas planetarios. Y no lo dudes.-De nuevo me leyó el pensamiento- Cada puerta que abráis en la física os conducirá a una encrucijada geométrica, multidimensional, hasta el infinito…

Tragué saliva.

-Disculpa mi apasionamiento, también sois capaces de captar atisbos de la verdad, limitadamente, pero lo hacéis… La música, a través de las matemáticas…Las bellas artes son los verdaderos portales al conocimiento…
Quizás te esté aburriendo, cristiano. Pasaste por la pila ¿No es así?

Aquí, recuperé la dignidad.

-Yes Master. A purgar un empacho de manzana. No andarán por ahí el señor Mallory y el señor Irvine. Quisiera hacerles una pregunta

-Su risa resonó por toda la biblioteca con un zumbido electrizante…que se hacía más y más fuerte por momentos…

- It´s seem to react
-Ok. Step according to the hospital notice.

Apenas abrí los ojos unos segundos el motor rugía poderoso, atisbé a ver la pared unos instantes.

-¡Me cago en D…! Y me desmayé.

-What does he say?
-I do not know. These Spaniards are crazy.


Jamás se me hubiera ocurrido transcribir estas alucinaciones de no haber sido por una visita al hospital de uno de los rescatadores suizos dos semanas después del accidente.
Cuando te rescatamos de la parte inferior del nevero- me dijo- Llevabas esto fuertemente apretado en una mano.
Y me entrego un sacabocados con la cuchilla de acero montada en oro y mis iniciales grabadas a buril.

¿Y los puros? ¿Os los fumasteis? Le espeté en la despedida al pobre suizo.






....................Alfredo Íñiguez...........2009

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lunes, abril 06, 2009

UN FULGOR ANTIGUO










La fronda se resiste en vano a ser abatida por el viento sur. Los frutos del castaño tapizan la tierra. Son puercoespines... Mimetizados entre los ocres de las hojas vencidas por la estación, que comienzan a pudrirse entreveradas en el húmedo glauco de los prados.

Una cabaña se alza en medio de una cuesta en un gran claro del bosque, a media subida, el terreno se vuelve horizontal apenas unos metros, los suficientes para albergar su planta. El tejado, a dos aguas, cubre la cuadra cerrada por un hermoso cuarterón bajo cubierta. El soportal, da paso también al minúsculo refugio del pastor guardado por una diminuta puerta, a juego. Dentro, una esquina negra, carbón de mil lumbres sobre caliza. A su lado, la trébede recuerda otros tiempos y un lecho de hojarasca cubierto apenas por una vieja manta ¡Quién sabe que sueños!

El aire ha caído al atardecer, amainado el viento y ya de noche, una fina lluvia empapa la tierra. Pausada y a ratos, la dejan caer a su paso las nubes que juegan con la luna creciente. El valle se despliega desde la atalaya hasta descender al río Lena y remonta la otra vertiente al puerto de Pajares, donde un par de luceritas tenues y titilantes no hacen más que acentuar la soledad y el recuerdo de otras noches antiguas. De pronto, un silbido rasga el aire y corta la lluvia como una guadaña. En cada uno de los hondones del puerto canta un eco distinto. La locomotora silba otra vez, y una más… hasta dibujar la armonía de una fuga en el paso de montaña.

Las máquinas enfrentan sus caballos a la pendiente del Pajares. Una de ellas, dejará el convoy al tocar Busdongo. La misma, que sumó su fuerza en Campomanes al mercancías. Metro a metro, al límite del rozamiento, el tren, arrastra su lastre de hulla, retuerce sus vértebras y horada la montaña decenas de veces a medida que escala las laderas. A veces, en sus giros, enfrenta la tractora su poderoso fanal a la cabaña, sólo le puedo responder con la lumbre del cigarrillo.

Grita el tren un último silbar, suena lejano, los ecos con sordina tiñen la noche de melancolía…desaparece en la montaña, deja el Cantábrico.... a buscar las tierras leonesas… los llanos páramos… otros mares de trigo... surcará la vieja Castilla.

Toca la Curuxa una ululante canción, arrecia la lluvia, se cierra la noche.


Montes de La Frecha. Lena. Un otoño en los setenta.





...................................Alfredo Íñiguez...............2009

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viernes, abril 03, 2009

A MANO ALZADA








.....................................Mi portada por Pepe García


Érase que se era, el pasado siglo. Ya mediada la centuria, corrían los años con una lentitud exasperante para los que éramos niños entonces. Entre los horrores de la época había unas instituciones que a los infantes (No exclusivamente) nos causaban terror: Los tribunales. Casi siempre ubicados en viejas casonas espectrales a las que accedías arrastrado, presa tu mano tremorosa de la zarpa inmisericorde, normalmente, de mamá. Ascendías por crujientes escaleras de madera apolillada y barandillas temblorosas de hierro forjado, hasta una estancia de techos infinitos donde eras abandonado a tu suerte. Y dependieran de los conservatorios de música, de las escuelas de artes y oficios o del bachiller, estaban compuestos por aquellos seres infames, servidores seguro, de Cthulhu, sacerdotes de Azathoth, catedráticos y profesores de rostros impenetrables, curtidos en mil interrogatorios, que tras una mesa enorme sobre una tarima inescalable, escrutaban tu alma con aviesa mirada hasta marchitarla; en las reválidas…en los exámenes…en los ingresos.

En la vieja Vetusta, hubo de presentarse Pepín para ser torturado. Él, que venía de un pueblecito, quedó impresionado por la noble y antigua capital asturiana. Había estado practicando semanas para la prueba de dibujo a mano alzada. Cuando entregó el trabajo, observó, como aquellos sujetos, grises como sus trajes, se lo pasaban de mano en mano mientras le lanzaban miradas de soslayo. Lentamente, avanzó hacia él uno de aquellos ¿Podría usted repetir el ejercicio? El pánico se apoderó de nuestro héroe que a pesar del temblor que desde las criadillas ascendió hasta la nuca, comenzó a dibujar de nuevo…Tras unos breves instantes, el profesor le retiró la hoja y se fue mascullando…Este chiquillo es un artista.

Sí en aquel momento hubiera sabido el tribunal, lo que Pepe García, en su inocencia bíblica, había entendido por mano alzada, caen sus miembros fulminados. Mano alzada para él, era simplemente no descansar la muñeca al tirar los trazos, ni el antebrazo, ni el codo. Mano alzada ¿Qué iba a ser? ...Pues... Mano alzada... la extremidad en el aire, sin apoyar.

¡Si el propio nombre lo dice!






Mi amigo Pepe García nació en Sietes hace taitantos. Sietes, es una recoleta aldea de Villaviciosa plagada de hórreos centenarios y por la que discurre el hermoso camino senderista que desde Gijón conduce a Covadonga.
Excelente montañero, aunque lo niegue, posee un don y quiero haceros partícipes de el, máxime ahora, que se ha decidido a exponer sus trabajos.




Sin más, una pequeña muestra...






.......................................BERIAIN O SAN DONATO.





.................................PICOS DE EUROPA. MACIZO CENTRAL.





....................................PICOS DE EUROPA. EL PICU URRIELLU


...........................................SIETES. CASA NATAL DEL MAESTRO



.............................................VETUSTA. "LA NUIT"






......................................................LA CATEDRAL PALENTINA


SAN JUAN DE AMANDI. VILLAVICIOSA (La aldea de mi padre q.e.p.d.)




PICOS DE EUROPA. M. Central . ASCENDIENDO AL ESCAMELLAO


EXPOSICIÓN-LA PRIMERA-En El G.M. VETUSTA DE OVIEDO
(Detalle)





EXPOSICIÓN EN EL CENTRO ASTURIANO DE VALLADOLID(Detalle)



Para contactar con PEPE GARCÍA: pepesietes@yahoo.es 616791241


Os facilito tambien un enlace al Foro Picos de Europa, donde en un hilo que ha pulverizado todas las marcas de participación y lectura encontraréis infinidad de dibujos , acuarelas, caricaturas, retratos, exposiciones...


http://www.foropicos.net/foro/viewtopic.php?f=1&t=16698




...........................Alfredo Íñiguez....2009



.........................Mi hija Helena y nuestro perro Ras cuando cahorro. GRACIAS Pepe.







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