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jueves, marzo 26, 2009

FRANCESES Y CÁNTABROS







Franceses...


.......................Peña Olvidada.

Desde la Torre Sin Nombre, se aprecia al fondo, la volumetría avasalladora del techo de La Liébana.

Desde Horcados Rojos, vemos gran parte de la crestería por dónde discurre Mariano Express.

http://cimbfred.blogspot.com/2009_02_17_archive.html

Nos referíamos hace poco a Peña Santa, con el calificativo de dolomítica, si existe otro frontón en los picos de Europa digno de esa definición es sin duda el que conforman el sistema de las Peñas Vieja y Olvidada.


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Agujas de Tajahierro. En primer término, La Ostaicoechea. Al fondo, la magnífica pared de Horcados Rojos.

Estas montañas son en realidad una unidad, aunque la separación entre sus dos cumbres principales a través de una prolongada crestería e incluso la percepción que el ser humano ha tenido de sus vertientes desde las diferentes coordenadas geográficas ha facilitado la nomenclatura de Peña Vieja, para la cima principal que se aprecia como una sola cumbre desde el este; visión espectacular es la que nos brinda desde la capital lebaniega, Potes, a través del collado de Cámara, y Peña Olvidada, para la magnífica muralla que desde los Hoyos de Lloroza fuerza los músculos del cuello del viajero, cuando éste, levanta la vista para apreciarla desde el sur.

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Aspecto del esquinazo Sur del "Submacizo". Destaca en el centro de la arista "La Punta Covadonga" (Ags. de Tajahierro)

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Imponente. Un sector de la muralla suroeste por dónde discurre, entre otras, "la Vía de Las Placas"

Si atendiéramos a su volumetría y a los accidentes geográficos que la encuadran casi podríamos tratar a la Peña Vieja como un submacizo dentro del Central, éstos son: el magnífico circo glacial de Fuente Dé, contrafuerte que cerrando el valle de Liébana se eleva novecientos metros hasta la misma base de la Peña y la Llomba del Toro, espléndido ejemplo de morrena, muestra de la orogenia que moldeó estas montañas y que se extiende a sus pies a lo largo de los pastos de Aliva.


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En el fondo del valle "La LLomba del Toro"

Como no podía ser menos, el conjunto de fracturas, espolones, muros y pilares que conforman la geología de la Peña ha llamado la atención de los montañeros y escaladores de todos los niveles a lo largo de los años, contando hoy en día con rutas de todas las dificultades en un número y calidad sólo comparable al Picu Urriellu o la Peña Santa , algunas, consideradas grandes clásicas. La cómoda afluencia a través del teleférico de Fuente Dé, instalado a finales de los años cincuenta, no ha hecho sino acentuar este fenómeno.

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La hermosa pared del Valdecoro desde las proximidades de Iguedri.






Podríamos, partiendo de la aldea de Espinama y a través de de los invernales de Igüedri, ascender hasta dar vista a la Peña Vieja, desde el refugio de Aliva y situándonos en su extremo oriental al comenzar a recorrer su base, apreciaríamos enseguida un marcado espolón enmarcado entre dos amplias canales, esta línea fue la elegida por los alpinistas franceses Forn y Trouve un dieciocho de Agosto del año 1967 para abrir el itinerario de escalada mas repetido e intentado, si exceptuamos la directa de los Martinez a la cara sur del Picu, de todos los Picos de Europa.



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Destacable es la circunstancia que dentro de las grandes aperturas de Picos, es de las pocas efectuadas por alpinistas ajenos a la zona, vini, vidi, vinci.






La historia del Espolón está desgraciadamente marcada por las tragedias, algunas de ellas con gran repercusión periodística, es la ruta de escalada de los Picos de Europa con más victimas a sus espaldas, la que ha padecido más accidentes e incidentes. En cierto modo lógico, si como antes comentábamos es la más buscada por los alpinistas, también a influido sin duda la comodidad del acercamiento, es, por otra parte, una ruta con gran prestigio invernal, cuando hace unos pocos años no se disponía de una predicción meteorológica tan atinada como la actual, su orientación, generaba un riesgo que había que correr, la propia pared ocultaba los cambios que desde el norte y el oeste los frentes invernales traen consigo y que debido a la proximidad de los Picos al mar se producen a veces en apenas unas horas, colocando a las cordadas en situaciones comprometidas y a veces, desgraciadamente, insolubles.




Es en Verano donde los incidentes son más numerosos, el hecho, incuestionable por cierto, de que la dificultad técnica de la ruta no es muy elevada, anima a muchas cordadas a realizarla sin valorar en su justa medida su longitud, de más de mil metros, para un desnivel de ochocientos, ni tampoco y en una vía larga ha de ser algo a tener muy en cuenta las posibilidades de pérdida que en la parte superior son grandes, máxime y es muy común en la época estival, cuando la zona se cierra en niebla, cosa que suele ocurrir a partir del mediodía. Afortunadamente la cómoda y fácil bajada por la vía normal, cuando está libre de nieve o hielo, ha mitigado en gran medida situaciones que de haber ocurrido con otro descenso más complejo, podrían haber disparado los finales trágicos.





Situados bajo la vertical del Espolón, existen varias variantes de entrada que nos permiten a través de unas placas alcanzar en dos o tres largos un marcado diedro a la izquierda del filo del mismo, en esta zona conviene prestar atención a las posibles caídas de piedras, sobre todo si hay cordadas que nos preceden o mejor aun, madrugar y entrar por delante. Superar el diedro en dos o tres largos ...





Primera tirada del Gran Diedro
.......hasta cazar una gran vira que en travesía hacia la derecha nos permite situarnos en el filo del espolón. Seguir por el eje del mismo.
Jose Antonio.
Esas tiradas son muy bonitas, diedros con algún pequeño techo y alguna fisura, ganando altura sobre las verdes praderías de Aliva, apenas nos separaremos de la línea del eje y cuando en alguna ocasión lo hagamos será con tendencia a la izquierda para volver a situarnos en el filo.






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"...ganando altura sobre las verdes praderías de Aliva."



El equipamiento de la ruta- actualmente se encuentra restaurada- suele cambiar, como en todas las grandes clásicas, pero normalmente encontraremos seguros que nos orientaran suficientemente. Esta zona intermedia concentra las mayores dificultades de la vía consistentes en algunos pasos de quinto grado no excesivamente mantenido.



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Quique(El pequeño Talibán)en el largo Clave... V/V+

Entre cuatro y seis largos de cuerda, depende como es natural de la longitud de los mismos. Nos situaran bajo una marcada placa. La placa de los veinte metros.


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Parte final de "La Placa de los Veinte Metros"





Superando esta nos hallaremos en un terreno muy fácil durante unos setenta m. hasta alcanzar dos gendarmes de roca algo descompuesta, los sortearemos por su derecha.


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Atravesando los Gendarmes (Las Agujas Rojas)
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Hasta llegar bajo un pequeño collado al pié de la pared roja, visible desde el acercamiento.

Una cordada entrenada debería llevar a estas alturas entre tres y cinco horas de escalada. Una vez llegados al collado comienza la segunda parte de la ascensión, muchas cordadas se desencuerdan y calzan las botas, desde este punto hay de nuevo varias variantes para alcanzar la crestería, desconociendo el terreno la más recomendable es una canal situada frente al collado, hacia el norte.









En azul, la canal... Mapa M. A. Adrados

Forma un bonito corredor en invierno, remontarla hasta su extinción, en una pequeña horcada, si tenemos buen día en ese lugar y mirando hacia el norte daremos vista al anfiteatro del Urriellu, lo que nos confirmará nuestra posición.



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Salir a la izquierda de la horcadina, oeste, remontando unas placas fáciles durante unos cuantos metros hasta dar con una brecha desde la cual ya observamos la gran crestería que desde la Peña Olvidada conduce a la Peña Vieja.



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Descender por una vira a la izquierda de la brecha, apenas diez metros, nos encontraremos con un vivac en otro pequeño collado, rebasarlo ahora a la derecha unos quince metros y trepar de nuevo hasta alcanzar la crestería definitiva.

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Gaspar



La escalada por este tramo de la arista es una de las más satisfactorias de los Picos de Europa.



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La vista que se ofrece a nuestros ojos abarca un abanico de paisajes y cumbres de inestimable belleza ,el pueblo de Sotres, el macizo Oriental, la cabecera del valle de Liébana y su capital Potes, el puerto de S. Glorio, continuando por las montañas del Alto Carrión, Peña Prieta, Espigüete, Curavacas, las del macizo occidental presididas por la Peña Santa y las propias del Central, Remoña, Salinas, Friero, Torre Blanca, Llambrión en un abanico de belleza pocas veces agrupada en el contexto de una sola ascensión, todo esto no ha de impedirnos continuar por la crestería buscando el terreno más lógico, hay hasta la cumbre un par de pequeños destrepes equipados para rapell, en seguida y a 2613 m. nos encontraremos en ella donde todavía la vertiente norte nos regalará mas placeres visuales a destacar las vistas sobre el Urriellu , la peña Castil o el mismo Torrecerredo.




Esta variante de salida nunca supera el tercer grado y para una cordada en buena forma el tiempo de realización ha de ser de entre una y dos horas. El tiempo total para la ascensión completa seria por tanto entre cinco y siete horas.




El material recomendado es el habitual para una clásica de esta envergadura, un buen juego de empotradotes y drizas para aumentar la protección si fuera necesario, estupendo si podemos encordarnos a sesenta metros. Es conveniente tener en cuenta a la hora de acopiar liquido para afrontar su escalada que en pleno verano el Espolón recibe una fuerte insolación.

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Una fuerte tormenta se abate sobre el macizo a mediados de agosto.




Atención durante los meses de julio y agosto, se producen con cierta frecuencia en la zona tormentas de evolución, algunas de gran intensidad con fuertes caídas térmicas, casi siempre tras el mediodía.














...Y Cántabros













A finales de los setenta una potente cordada Cántabra, compuesta por Marisa Torralbo, J. M. Albarellos, José Rubio y Angel Cianca dibujaron en el frontón suroeste de Peña Vieja, un excelente itinerario, Los Cántabros.









Recordar que Marisa junto con Merche Arnilla, se apuntaron en Julio del 79, la primera femenina al Pajaro Negro y pocos días después la Rabada/Navarro al Picu.








Esta pared de 400 m., se aprecia en toda su belleza cuando desde la Vueltona levantamos la vista al norte.





Arranque de la via. Abajo la Vueltona. A la izquierda, en rojo, entrada a la normal de Peña Olvidada.








En unos cincuenta minutos desde la Vueltona, ganar una canal característica y remontarla, algún paso aislado de tercero, hasta situarnos bajo un diedro algo roto. Arrancar a la izquierda del mismo y tras una pequeña travesía, un pitón un poco escondido, ascender rodeando un pequeño pilar hasta la primera reunión. (Tramos de cuarcita).










Este largo es un poco "rarete" y algo expuesto.





Primer largo. Flanqueo En este tramo, no se puede meter gran cosa.





Cuarto largo








Desde la primera reunión en adelante, seguir a remontar un primer techo-antes A1- y continuar por un evidente sistema de fisuras y diedros, bastante sostenidos y de una singular belleza, hasta alcanzar la gran terraza central.







..........................En la terraza central.







...................... Santi, en la cuarta reunión.










A lo largo de este terreno encontraremos algunos pitones en los pasos clave. Con empotradores y friends se puede reforzar con relativa facilidad el resto de los pasos a nuestra conveniencia. De la terraza central disponemos de dos opciones para alcanzar la cumbre en un par de largos, en ambos casos, decrece la dificultad respecto a los muros centrales de la pared.

La verdad, es muy divertido y de agradecer que la última reunión se efectue sobre la misma cumbre de Peña Vieja.






Es una gran clásica, no muy repetida y excelente para trabajar esos terrenos alpinos un poco abandonados estos últimos años. En el croquis, marco los largos tal como los tiro, a sesenta metros. No es necesario, existen o se pueden improvisar, relevos intermedios.







Estos dos itinerarios de manera independiente de su belleza y de la historia que los adorna, nos permiten hacernos una idea bastante clara de la orografía de este sector apasionante de Los Picos de Europa.









............Alfredo Íñiguez... 2009














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miércoles, marzo 25, 2009

CHICAS






............Val Gardena

“Andando en la oscuridad, vi que frotando una piedra con otra se obtenía una luz fosforescente. Asombrado intente averiguar la causa; en mi albergue examiné largamente las piedras y, tratándolas con ácidos, llegué a la conclusión de que me encontraba ante una forma de caliza hasta ahora desconocida. Poco después de publicar el libro de mi primer viaje en 1786, leí con gran placer una carta aparecida en el “Journal de Physique” dónde el señor Déodat de Dolomieu hablaba de la misma roca definiéndola como: mineral que contiene calcio y fósforo, precisamente lo que yo mismo había comprobado”

Albanis Beaumont que perteneció al séquito del duque de Glouchester, en el año 1786 viajó hasta más allá del Brennero, se había encontrado con una misteriosa caliza.

Déodat Tancrède de Dolomieu, mineralogista francés y estudioso de la geología alpina, envió pocos años después unas muestras de la roca a Ginebra al profesor de geología, Théodore de Saussure, para que las catalogara; con las instrucciones de que denominara al nuevo mineral Saussurita en honor de su padre, Horacio: El Saussure del Mont Blanc.

En una elegante y plástica decisión, el joven geólogo ginebrino en su informe al Diario de la física, denomina por vez primera al mineral Dolomita, sellando para siempre el nombre del macizo, que bien podría haberse llamado los Saussuritas.





La Marmolada, es con 3344 m, otros dieciocho picos superan los 3.000 m, la elevación más significativa del macizo; fue ascendida por vez primera en el año 1864, un 28 de septiembre por Paul Grohmann con los guías Angelo y Fulgencio Dimai, de Cortina D´Ampezzo.

Antes, en la década de los treinta, concretamente en 1837 el editor londinense Murray publica la “Guía de Viajaros por la Alemania meridional”

Anticipada a su tiempo, esta guía que contenía las montañas del Tirol y el Oeste de Austria, programaba excursiones en diligencia o a pie, para un mes, seis semanas y dos meses. Resaltaba, tanto los miradores más notables, como los lugares propicios para el estudio de la geología.

.........................Alessia

Pero fue en el mismo año que se alcanzaba La Marmolada por primera vez, cuando un libro publicado en Londres y traducido al año siguiente en Alemania: Las Montañas Dolomíticas; excursiones por Carinthia, Carniola y Fruiri, iban a revolucionar él, hasta entonces, casi desconocido macizo.
Gilbert y Churchill, sus autores eran geólogos, botánicos, alpinistas y como no podía ser de otra manera miembros de la Sociedad Geográfica de Londres y el Alpin Club.

En 1873 la escritora norteamericana Amelia Edwards publica en Londres “A Midsummer Ramble in the Dolomites ” un volumen ameno, inteligente y cuajado de anécdotas que obtiene un gran éxito y da el espaldarazo definitivo a la afición por estas montañas, el volumen, que supera ampliamente a su precedente inmediato, es reeditado veinte años después con el título "Untrodden Peaks, Unfrequented Valleys"


Amelia, por alguna hay que comenzar, era una viajera y lo era con mayúsculas. Cuando arrancar con una maleta y subirse a un tren o un navío sustancialmente constituía una aventura de verdad, no como algunos meapilas intentan vender- y lo consiguen-hoy en día.
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En fin, esta señorita, a la cual, la historia trata y reconoce como a la primera egiptóloga; se pateó las Dolomitas de arriba abajo. Lo hizo con una compañera y amiga, Lucy Renshawe, a quien siempre llamó “L” Tenían ambas, un arraigado espíritu aventurero y abominaban del turismo de masas. Su recorrido dolomítico, lo hicieron solas, sin ningún tipo de apoyo, de ahí, que sus sabrosas anécdotas y experiencias una vez transcritas al papel constituyeran un éxito sin precedentes en la apasionante literatura de viajes decimonónica. Un año después, casi por casualidad, pone rumbo a Egipto y la pasión por la tierra de los faraones que surgiría de aquel primer viaje, prendería en ella y no la abandonaría durante el resto de su existencia.
Hecho, que la convertiría en experta y única egiptóloga de la época. Y aunque no fue alpinista, y cronológicamente de haberlo sido, ni mucho menos de las primeras, si lanzó a los cuatro vientos la belleza de los Dolomitas que tendrían un protagonismo muy notable en la historia y sobremanera, en el desarrollo técnico del deporte alpino.

A mediados del siglo XIX, las primeras sufragistas, reclamaron también una reforma del vestido femenino, entre sus detractores se hizo fuerte la idea de que lo que querían era usurpar el poder masculino y hasta su vestimenta, lo que hizo que algunos hombres temieran -algunos, juraría que lo siguen haciendo- que las mujeres llevaran pantalones, porque empezarían a actuar como ellos y querrían los mismos derechos.
Ese, sin duda, fue el motivo para que hasta entrado el siglo XX, las alpinistas, hubieran de sumar a la dificultad de las ascensiones, el lastre de arrastrar consigo: enaguas, faldones y pololos.
Le corresponde al Club Alpino Francés (CAF) el indudable honor de haber contado desde su fundación - en abril de 1874- con las chicas. Es incluso asombroso que dados los estereotipos vigentes en la época, en lo que respecta a la consideración de los valores masculinos del Alpinismo y las connotaciones atribuidas científicamente al sexo femenino durante el siglo XIX, el CAF defendiera desde su fundación el carácter mixto de sus asociados. A partir de esa decisión, de clara inspiración Republicana, comenzarían nuestras compañeras de deporte a mantener un equilibrio entre concesión y transgresión accediendo en nombre de la higiene, la educación y el deporte a una práctica física, cultural y moral, innovadora para su género y en la que muy pronto darían cuenta de su poderío.

Comenzaba el siglo XIX, una paisana de Chamonix era arrastrada literalmente hasta la cima del Mont Blanc por sus vecinos guías, que vieron en tal calaverada un excelente método de lucro. En diversas fuentes figura la fecha del 14 de Julio de 1808, aunque si le damos crédito a Alejandro Dumas, esta ascensión ocurrió en 1811. Cuenta el escritor, que durante su estancia en Chamonix , su guía, Payot, le presenta a María Paradis, la cual, relata su ascenso y en especial su llegada a la cumbre casi desvanecida y en brazos de Santiago Balmat y otro “Chamonuard”
Dicha ascensión no tuvo apenas repercusión dando al traste con las intenciones de los guías: de hacer famosa a María y ricos a ellos mismos. No ocurriría de la misma manera en la década de los treinta, cuando Henriette d’Angeville, más tarde apodada la novia del Mont Blanc (En principio, con muy mala leche), pisaba la cima.

..............Los pertrechos de la expedición (no esta mal el barril de "morapio")
Esta ginebrina, cuyo abuelo probó el filo de la guillotina y su propio padre la prisión, cambió el tormentoso mar de la política por las borrascas de la alta montaña y allá por septiembre de 1838 saludó al mundo desde la cima del Monte Blanco, contaba 43 años.

Resulta emético constatar la frase con la que es recibida por el síndico de Chamonix tras su ascensión:

"...un grand mérite à aller au Mont-Blanc, mais il faut convenir que le Mont-Blanc en aura bien moins maintenant que les dames y montent."


Lo que resulta aún más extraordinario, es que había comenzado a escalar en roca por los macizos calcáreos de su Ginebra natal con diez años de edad y durante los 25 años posteriores a su excursión al techo de los Alpes, continuó hollando, cumbre tras cumbre hasta un número de veintiuna, incluida una invernal con raquetas al Signal de Retord, en el Jura. Remata su carrera a un año de cumplir setenta, ascendiendo el Oldenhorn.


.........................Henriette, en 1870

Alegre, intuitiva y muy inteligente, jamás hizo lo que de ella se esperaba. Un impresentable-incluso para la época- Louis Hermenous, describe en 1848 su ascensión al Mont Blanc de la siguiente manera: “Una tontería de mujer, la Sta d´Angeville, una bromista insufrible, nunca ha soportado las marchas del Himeneo, se divierte con las virginales al Mont Blanc” Obvio, lo que se comenta solo.
Aún, nuestra admirada colega, le haría un guiño a la historia del alpinismo dejando el mundo que le tocó, en 1871, cediendo el testigo a Lucy Walker, a la sazón y en ese mismo año la primera escaladora del Cervino.


En el Overland, con su padre (Sentado) Arriba y de izquierda a derecha al guía Anderegg, A W Moore y su hermano.

Walker, hija de un comerciante de plomo de Liverpool, nació en 1836. A la edad de 22 años y por prescripción médica, comienza a escalar montañas como cura a un incipiente reumatismo. Fue, sin duda alguna, “uno de los mejores escaladores” del XIX. A la ascensión al Matterhorn antes citada, sumó las primeras femeninas al Fisterarhorn y la punta Douford al Monte Rosa en 1862, año, en que también alcanzaría el Mont Blanc. Balmhorn (1866) en este caso, una primera absoluta. Lyskamm (1868), Piz Bernina (1869). En el Oberland Bernés destacan sus ascensiones al Weisshorn y Wetterhorn y la cuarta absoluta al Eiger. Se hacía acompañar de su padre y hermano, también del excepcional guía suizo Melchor Anderegg, pero que nadie se engañe, de una resistencia física excepcional y una determinación a toda prueba superaba a sus compañeros de cuerda.

Baste decir que su ascensión al Cervino fue diseñada por ella misma, ojito: seis años después de Whimper y con la carga emocional que arrastraba escalar la montaña. Al tener noticias de que la también brillante alpinista americana, Meta Brevoort, pretendía hacer lo propio. La Brevoort afincada en París, nunca pudo ascender al Cervino ni a la Meije, cumbre que intentó con ahínco. Siempre, el mal tiempo frustró los deseos de esta notabilísima dama. Observaremos que algunos “hagiógrafos” del alpinismo disculpan el olvido de las escaladoras del XIX argumentando que fueron eclipsadas por el genio de Lucy. Pienso sinceramente, que era tan buena, que no les quedó más remedio que reconocérselo y aprovecharon de manera sibilina la circunstancia, para olvidar, y desgraciadamente en muchos casos, enterrar a sus contemporáneas.
Entre su equipo, destacó en su momento, un elegante y victoriano vestido blanco con el que también alcanzó el Matterhorn- menos mal que no usaba pantalones- y cuenta la leyenda, que no le faltaba jamás una botella de champaña para brindar en las cumbres. Llegó a ser presidenta del Ladies´Alpin Club en 1913, tres años antes de su muerte. Debería haberlo sido del Alpin club, a secas, décadas atrás.

Estas líneas están escritas con la única pretensión de poner sobre la mesa la injusticia con que la historia ha tratado a nuestras compañeras de cuerda, relegándolas a un injusto segundo plano en nuestro deporte.

...................Sin palabras


Existe un magnífico libro escrito por Marta Iturralde, Mujeres y Montañas, y otro, que no le va a la zaga: Cuerdas Rebeldes de Arantxa López, en ellos y desde el punto de vista femenino, mucho más atinado que él de este plumilla se da cuenta de estas y otras historias con la profundidad que se merecen.

Y un apunte final. En honor a la verdad, me las inspiró hace unas semanas, Carmina Suárez( Para mí, la mejor alpinista asturiana de todos los tiempos y sin el menor género de duda, entre las más brillantes escaladoras españolas) durante una conversación en Aciera (Quirós), hace unos meses, en la que recordábamos una anécdota a unos amigos comunes: Al poco de conocerla y escalando en Quirós; tendría el que suscribe unos 15 años (Ella, unos taitantos) viendo la precaria manera con que aseguraba a mi compañero-también de la misma quinta- me advirtió del peligro que corríamos ambos lebreles. Y... en mi estratosférica ignorancia le debí contestar: ¡¡¡Qué dirá esta paisana, porqué no se meterá en sus asuntos!!!


¡¡¡ Tierra trágame!!!
.............................Alfredo Íñiguez.....2008

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domingo, marzo 22, 2009

LA MONTAÑA RESPLANDECIENTE





Información y Fotos Stefano Lovison
http://www.fuorivia.com/forum/viewtopic.php?f=25&t=11153&hilit=changabang


Una novela posee magia cuando concita equilibrio en sus páginas. Ésta, la detenta a espuertas. Desde el comienzo entrecomillado hasta el final rematado con esta última la frase lapidaria “Aquella mañana volví a la oficina” que extrañamente, o no, siempre me ha recordado al cervantino terceto:
“Y luego, incontinente, caló el chapeo, requirió la espada, miro al soslayo, fuese, y no hubo nada”
La narración posee garra y pasión, aunque quizás su mayor acierto es la inteligencia- sin duda la misma que adornaba su persona y la de su compañero Joe- con la que Boardman describe las situaciones en un lenguaje directo, sin tapujos:
Remata de la siguiente manera una espléndida descripción de una estación india de ferrocarril saturada de fluidos y olores:


”Si el infierno es así, debe ser bastante interesante. Dijo Joe”


O esta anciana, casi vemos la escena de lo bien dibujada que está


“Al lado del torrente había una anciana con un anillo tan enorme en la nariz que tenía que sujetárselo al gorro con un imperdible.Le pregunté si le importaba que le hiciera una fotografía. No lo quería y además parecía enfadada. El occidental siempre cree que tiene que poseerlo todo, aunque sólo sea en una imagen de celuloide”

“-Será mejor que me lave y me ponga unos calzoncillos limpios para ir a la cima- dijo Joe-Nunca se sabe que puede pasar.
-Podía atropellarte un autobús.”

Otro rasgo de carácter de la novela es el finísimo humor que destila de principio a fin.

Desde el punto de vista de la actividad, alucinantes veinte y cinco días de ascensión, el relato es impactante. La calidad de la misma, su dificultad y el estilo empleado por este par de genios hará feliz no solo a cualquier aficionado a nuestro deporte, sino a lectores alejados del mismo. Es más, es de las novelas de montaña que podéis prestar a cualquier amigo neófito en nuestras lides, si queréis verle atrapado para siempre en las redes del alpinismo.



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En primer término el Kalanka a la derecha el Changabang y el perfil de la arista oeste


La historia del Changabang es muy reciente. El Garwal estuvo cerrado a cal y canto para el alpinismo durante un largo periodo, hasta el año 1974. La primera expedición que se dirigió a la montaña estaba capitaneada por Chris Bonington, su objetivo: La cara oeste. Las condiciones patagónicas y el aspecto de la pared dan al traste con aquel intento. Una frase de Martin Boysen lo dice todo "Creo que estamos en la vertiente equivocada de la montaña". Sobre la marcha varían el objetivo, ganan el collado Shipton y el glaciar Changabang.

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Desde el que acceden al coll que con el Kalanka Peak forma la montaña, continúan por la arista este alcanzando por vez primera la magnífica cumbre.

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I.-Bonington 1974

II-Japonesa

III-Boardman/Tasker.

En otoño de 1976 Boadman y Tasker realizan una de las escaladas más bellas de todos los tiempos al recorrer el flanco izquierdo de la pared oeste. La medida exacta de su realización la tenemos simplemente al comparar el estilo con que el 14 de julio del mismo año una expedición japonesa alcanza la cima por el lado derecho de la oeste. Los nipones emplearon treinta y tres días, 2500 m de cuerda fija para 66 largos de cuerda, 420 pitones, 120 de expansión, frente a la escalada en cápsula de los británicos sin ningún expansivo, utilizando uñas y ganchos en los tramos de A3 y forzando pasos en libre de V y VI grado, todo ello con un presupuesto de 1400 libras.

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I- Boardman /Tasker

II-Cresta final de la Japonesa.

Prácticamente al tiempo, otra cordada británica escalaba la pared suroeste de 1700 m en estilo alpino, la componían: Leer I, Clark, Duff, Roberts y Rogers.

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CARA SUR

I- Italianos 1981. Renato Lingua, Ugo Manera, Lino Castiglia, Isidoro Meneghin, Claudio Sant’Unione, Pietro Crivellaro, Alessandro Zuccon, Roberto Bonis

II- Wojciech Kurtyka, Krzysztof Zurek, Alex MacIntyre y John Porter, 1978

III- Read, Clark, Duff, Roberts y Rogers, 1976

IV- Bonington , 1974

En 1978 las locomotoras polacas Wojciech Kurtyka y Krzysztof Zurek se enganchaban a las máquinas inglesas Alex MacIntyre y John Porter. Esta combinación de poderío alpinista conseguiría otra de las realizaciones más celebradas de todos los tiempos. Equipan las seis primeras tiradas antes de que un temporal les haga batirse en retirada, retornan a la pared y tras ocho días de escalada con dificultades de sexto grado/ A3 se apuntan una verdadera línea mágica.

Tres años después les toca el turno a los transalpinos Ugo Manera, Lino Castilla, Isidoro Meneghin, Claudio Sant'Unione, Crivellaro Pietro, Alessandro Zuccon y Roberto Bonis.

Los turineses remontan al collado de los italianos cincuenta m por debajo de la cota 6000 y a través de un afilado pilar se unen a la vía japonesa trescientos m antes de la cumbre que pisan Manera y Castiglia el 18 de octubre del ochenta y uno.

............................Ugo Manera


La ruta italiana discurre por dificultades en libre de V/V+ A2 y tramos helados de hasta 80º

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I- Cave and Brendan Murphy, Mick Fowler and Steve Sustad, 1997

II- Clyma, Payne, Murphy, Perkins, 1996

III- Mariev, Pasha, A. Volkov, I. Dusharin, y C. Buhler, 1998

Julie-Ann Clyma, Brendan Murphy, Roger Payne y Andy Perkins trazan la primera tentativa de la cara norte en 1996, tras siete días de escalada se desata el temporal y optan por la retirada.

Al año siguiente Andy Cueva, Brendan Murphy, Mick Fowler y Steve Sustad retornan a la pared y consiguen la primera ascensión de la cara norte, empañada sin duda por la desaparición de Brendan Murphy, barrido por los aludes cuando atravesaba un tramo mixto de cien metros y unos 70º de inclinación.

En el 98 otro magnífico equipo compuesto por Iván Dusharin, Andrei Volkov, Pasha Shabalin e Carlos Buhler trazan en 6b / A4 y tramos de mixto verticales durante 35 tiradas para más de kilómetro y medio de ascensión, una ruta para el siglo XXI.

El Garwal posee una magia especial y concita en sus montañas, paredes y vías apasionantes historias de alpinismo.

El año pasado los japoneses Fumitaka Ichimura, Yusuke Sato y Kazuaki Amano trazaron en el frontón norte del Kalanka otra gran ruta que amplia la leyenda. Actividad ganadora del piolet de oro asiático, está propuesta para el occidental de este mismo año.

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Bushido 2008

Ojalá estas montañas conserven este espíritu por muchos años.


...........................Alfredo Íñiguez....... Marzo 2009




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